Una baza a la que no van a renunciar

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Hay que reconocer que el Gobierno jugó de maravilla la carta de Salvador Illa para la presidencia de la Generalitat. De hecho, la sigue jugando, ya que aprovecha la presencia mediática que la gestión de la pandemia y la campaña de vacunación le da sin que, además, se le pueda achacar ningún error, ya que la responsabilidad final es de las comunidades autónomas. Es decir, que sin mojarse el culo va a ser capaz de comerse todos los percebes. Por ello, Moncloa insiste en que siga en el cargo hasta el último minuto. La que tienen es una ventaja a la que no están dispuestos a renunciar. FOTO: Salvador illa | aec

Una baza a la que no van a renunciar