La “titulitis” llevada a grado extremo

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Resulta difícil de comprender que alguien sea capaz de complicarse la vida hasta niveles infinitos por darse el placer de tener un título. Es el reflejo mismo de nuestra sociedad, en la que un niño triunfa cuando logra su grado, aunque con ello esté condenado a ser un mileurista toda su vida y, sin embargo, si se hace fontanero se le supone fracasado. Pues eso es al final lo que, supuestamente, le sucedió a Cristina Cifuentes, capaz de utilizar su poder político para conseguir un master que no cursó. Lo suyo también es una “titulitis” pero a niveles de internamiento psiquiátrico. Así nos va. FOTO: Cristina Cifuentes | aec 

La “titulitis” llevada a grado extremo