Puigdemont y Comín tuvieron miedo

en esta tierra se suele decir que “o que ten cú, ten medo”, y es evidente que Carles Puigdemont y Antoni Comín deben estar sobrados de posaderas. Ni uno ni otro se atrevieron a acudir a esa movilización pagada a golpe de talonario con la que el independentismo pretendía arroparlos en su intención de acceder al parlamento europeo. Francia no es Bélgica, ni tan siquiera Alemania y ambos tenían muy claro que si se atrevían a traspasar la frontera, muy probablemente, podrían ser detenidos y extraditados a España. Por ello, prefirieron quedarse cómodamente en su jaula dorada de Waterloo mientras sus simpatizantes recorrían miles de kilómetros en autobús para dar su apoyo a unos carteles. Una bufonada más del secesionismo que ya no sabe qué hacer para llamar la atención de una Europa más preocupada por su gobernanza que por las cafradas de unos golpistas de oficina. Eso sí, estamos seguros de que en breve habrá un nuevo gag. FOTO: Cartelito pidiendo (en inglés) la libertad de PUigdemont, que lo está en bélgica | EFE

Puigdemont y Comín tuvieron miedo

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