La hora de la verdad

El BC y el Oviedo ya han librado dos cara a cara resueltos en los instantes finales. En el disputado en Riazor 2, los naranjas ganaron por dos puntos tras firmar un parcial de 9-0 en el último minuto | Pedro Puig
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El Basquet Coruña inicia hoy (20.00 horas), ante una audiencia de 1.100 aficionados, el camino hacia el sueño de la ACB, con el primer capítulo de la ronda inaugural de los playoffs contra su bestia negra histórica, el Oviedo.


Un enfrentamiento propiciado por la decepción del pasado domingo, cuando la derrota en casa –la única en Riazor de la segunda fase– ante el Castelló bajó a la ‘marea naranja’ del liderato a la cuarta plaza, con la consiguiente pérdida de la ventaja de campo durante todas las series por el ascenso.


Ese tropiezo dejó en seis la racha de victorias consecutivas de los de Sergio García –ayudante de Natxo Lezkano durante siete temporadas en el Palencia–, un paso atrás que no debería afectar demasiado a un Basquet Coruña en velocidad de crucero.


Mental y físico


Olvidar Castelló y obviar el historial contra el Oviedo (5-16) son las claves mentales. Las físicas pasan por dominar el rebote y sacar más provecho de los ofensivos (solo 6 puntos de 19 capturas en aro rival contra el cuadro levantino), recuperar la ferocidad y efectividad defensiva perdida en la segunda mitad del pasado domingo, marcar el ritmo del juego y limitar los errores.


El carbayón es un equipo –al igual que el Castelló– muy ofensivo, pero también poco fiable en defensa, como demuestra su sexto puesto en el ránking de puntos encajados en Oro-Clasificación, y débil en el rebote de ataque, faceta en la que solo ha sido peor el Palencia. Su media de 5.9 por partido está lejísimos de los 9.9 que captura el Coruña, el Nº1 de Oro en este apartado.


Con los números en la mano, el BC llega mejor a la cita, toda vez que el cuadro de Lezkano, que arrancó la segunda fase con cuatro triunfos en cadena, perdió cuatro de los seis siguientes, los dos últimos, de manera consecutiva, en Castelló (85-62) y ante el Granada (78-83).


Cuatro jugadores marcan el paso ofensivo del bloque astur: el base Micah Speight (11.8 tantos, con 41% en triples), el escolta Elijah Brown (15.7, 45.8%), el ala-pívot Marc-Eddy Norelia (14.5 y 7.2 rebotes) y el veterano pívot Óliver Arteaga (9.4 y 4.5), el contraste de fundamentos a dos homólogos muy físicos, Herve Kabasele y Massine Fall. 


La defensa naranja también deberá estar muy atenta al base Alonso Meana –regresó hace poco al club tras dos cursos en la NCAA II–, que en la segunda fase firmó un impresionante 14 de 23 desde el arco (60.9% de acierto). 


Muchos protagonistas potenciales para un duelo, al mejor de tres partidos (formato que tal vez beneficie al ‘débil’), entre dos equipos que se conocen muy bien y que este curso han librado dos choques tremendamente igualados.


Máxima igualdad


En la primera vuelta, el Basquet Coruña ganó –en Riazor 2, al estar ocupado el Palacio– por 62-60 gracias a un asombroso parcial de 9-0 en 37 segundos ya dentro del último minuto; en la segunda se renovó la maldición de Pumarín –ningún victoria en 10 visitas (8 en LEB Oro)–, tras desperdiciar los de Sergio García una ventaja de 14 puntos al término de la primera mitad para acabar cediendo por 88-83.


ENTRENADORES


Sergio García: “Oviedo, por sus características físicas, nos puede venir un poco más incómodo, porque son prácticamente tan físicos como nosotros, tiene ahora 13 jugadores, tiene que hacer convocatoria para el partido. Es un equipo que va a tener rotación, que va a tener físico, tienen talento, entonces creo que se va a ver lo que se vio en los dos partidos que se han jugado, partidos muy igualados y vamos a ver si somos capaces de sacarlos para nuestro terreno”

Natxo Lezkano: “Necesitamos estar tranquilos, afrontar esto sin presión y recuperarnos físicamente porque estamos bastante tocados. Ellos son un equipo muy físico, que carga muy fuerte el rebote de ataque, lo que le da muchas segundas opciones y puntos extra. Son la mejor defensa la liga, entre otras cosas porque ocupan mucho espacio en la cancha, lo que hace que jugar cinco contra cinco contra ellos sea un tormento. Necesitamos imponer un ritmo alegre para tener más opciones de ganar”

La hora de la verdad