Es la guerra, oiga

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Dicen los que saben que Ceuta paga los platos rotos del enfado de Rabat con Europa por el caso del Sahara. Y, como era de esperar, el PP ¡otra vez! aprovecha la ocasión para meter el dedo en el ojo de un gobierno al que le crecen los enanos.


Tal vez no sería malo recordar que lo que está pasando –miles de ciudadanos del otro lado de la verja– es que quieren salir de la miseria de un país donde se pasa hambre y se vive bajo un monarquía que no pasa la prueba del algodón. Eso, ese carajal, pone a nuestros conocidos patriotas de hojalata firmes y prietas las filas.


Pero hay que recordar otros asuntos que, de la verja para acá, nos concierne a los ciudadanos: el poder judicial nombra dos jueces del Supremo pese a que la ley lo veta, ya que el Consejo del Poder Judicial está “fuera de juego”, fuera de plazo vamos, atrincherado en sus sillones. De nuevo los populares insisten en su boicot a la renovación. ¿Por qué? Solo hay una razón: ganan los que ellos nombraron, Otro carajal por si lo de antes no fuera suficiente.


En esta ocasión Europa se ha puesto al lado de uno de sus socios, con lo que la postura de los populares queda en difícil equilibrio Algo que, en este circo, no le importa a la tropa de Casado, acostumbrada al dicho famoso del duo Rajoy-Montoro: cuando peor… mejor para nosotros. El nosotros, claro, se refería a ellos no sl conjunto de ciudadanos que dan forma a España.


Echamos una ojeada a la “política interior”. Como casi cada día, hay que detenberse en los tribunales: la Audiencia y el Congreso cercan al PP de Rajoy por l cao kitchen. Nuevos protagonistas: el juez citará como investigada a Cospedal. Y es que informes policiales aseguran que la ministra sabía todo lo que pasaba a través de los informes que le pasaban los dirigentes de la llamada policía patriótica. Las cloacas policías puesta en marcha, para tapar los trapicheos del PP y la investigación a otros partidos.


Y ahí tienen ustedes, desde Génova con la policía y los jueces acechándoles por sus muchos pecados, dan un salto adelante y meten bulla en cualquier charco que encuentran a su alrededor. Es la guerra. Vale todo.

Es la guerra, oiga