Unos efectos que se notarán dentro de quince días

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estamos en el primer fin de semana sin estado de alarma. Los españoles ya nos podemos mover libremente por el país, no tenemos una hora para regresar a casa y hasta los bares están abiertos hasta las once de la noche. Y, desde luego, los que estamos viendo no es nada alentador. Se han producido largas caravanas de coches en las salidas de las grandes ciudadades. Un éxodo masivo que, a la larga, puede propagar el virus. Pero, además, también hemos visto a miles de personas congregadas en masivos botellones improvisados, sin mascarillas, sin distancia de seguridad, sin observar ninguna de las recomendaciones sanitarias. Todavía es pronto para saber qué efecto puede tener esto en los índices de infección del país. Habrá que esperar al menos quince días para estar seguros de que todo este desmadre no nos vuelve a llevar a un confinamiento, pero, en el fondo, parece que es lo que buscamos. Es muy triste comprobar la falta de civismo de la que hacemos gala cada vez que podemos. FOTO: Siete mil personas fueron desalojadas el sábado de un botellón en Barcelona | efe

Unos efectos que se notarán dentro de quince días