Aitor Neira | "El 95 por ciento de los locales de hostelería de A Coruña, si miramos al pie de la letra, son ilegales"

Nada en la hostelería de A Coruña ha vuelto a ser igual desde que, el pasado 20 de febrero, El Ideal Gallego adelantó el cierre de La Intrusa por violar la normativa acústica y el comunicado que posteriormente hizo la propiedad. Este sábado, Aitor Neira (A Coruña, 2000) vuelve a levantar la verja del establecimiento. Y lo hará con un programa que va desde las 13.00 horas hasta el cierre según licencia, al filo de las 03.00 de la madrugada.
¿Cómo de largos se han hecho estos tres meses?
Bastante, principalmente a nivel económico. Si no llegamos a tener este colchón posiblemente no podríamos haber hablado de apertura. A nivel personal tuve estrés, ansiedad por estar encerrado en casa. Es muy complicado.
Hay quien dice que no es capaz de sobrevivir a un cierre así...
Nosotros tenemos la suerte de contar con ese colchón. Nos llega a pillar en otro momento y nos hubiéramos planteado el cierre para siempre. Lo que se intenta hacer con esas sanciones es que el pequeño autónomo no sobreviva y no tenga cómo abrir. Hacen eso en vez de quitarte la licencia. Llegamos a un acuerdo con el casero para hacer una prórroga y negociar para no tener que pagar en ese momento.
La que se ha montado desde entonces...
Dudamos un montón en escribir o no aquel comunicado, pero llegamos a la conclusión de que era una situación que había que denunciar. Escuchabas a compañeros el nivel de presión policial, de inspecciones... Quisimos denunciar para ver si alguien se sumaba. Y por cierto lo hicieron muchos. Estamos contentos de haber dado ese paso y haber sido ese altavoz.
Siendo estrictos, también puede decirse que les pillaron con el carrito del helado, con una medición por encima de lo permitido e incumpliendo...
Me preguntaron muchas veces si había recurrido, pero no lo hice porque sé que la normativa es la que es y sé que la incumplí. Lo que intento es cambiarla, porque es imposible de cumplir. El 95 por ciento de los locales de hostelería, donde vas a tomar algo, si nos ponemos a mirar al pie de la letra, son ilegales o incumplen: desde el sitio donde tomas el café al que te sirve una copa. Solamente las neveras o las cafeteras superan esa medición de 75 decibelios. Lo que pido es poder trabajar legalmente y de forma más ajustada a la realidad.
¿Por qué ha decidido que la inauguración fuese tan a lo grande?
Como el cierre generó tanta repercusión quisimos que la inauguración tuviese la misma. También quisimos darle a la clientela lo que lleva esperando tres meses: un día entero de disfrute y de colaboración con comercios locales que aporten a esta inauguración.
¿Y si ahora vienen y le multan otra vez?
Que esté tranquilo todo el mundo, que nosotros ya estamos legales al cien por cien y no habrá jaleo.
¿Qué mensaje mandaría a los vecinos?
Que dialoguen, que intenten llegar a un acuerdo. Nosotros queremos trabajar, ellos descansar, y se puede llegar a un punto común. En el ruido de la calle no podemos hacer nada, así que podemos llegar a ese acuerdo.
¿Cree que habrá un antes y un después de la sanción de La Intrusa?
Ya lo hay. Es verdad que siguen encima, pero no están llegando sanciones nuevas. Estamos todos en una especie de limbo para llegar a ese acuerdo. Si yo me tuve que sacrificar para que llegase ese entendimiento bienvenida sea la sanción.
Un político de Podemos metido a hostelero: no es precisamente el primero...
No soy el primero y ojalá más gente de izquierdas emprenda. Necesitamos también hosteleros de izquierdas y tabernas o bares que den la batalla cultural. Como bares no sólo ofrecemos bebida: participamos en el Orgullo, en exposiciones de ropa y damos vida a lo común, a la gente.












