La Armada Invencible regresa al puerto coruñés tras una fatídica travesía

Imagen de un galeón de la época en un sello de 70 céntimos
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Siguiendo el relato anterior: se acerca a la flota española una escuadra inglesa compuesta de 26 navíos, dando el duque la orden de alerta, a medianoche, ocho de aquellos barcos se dirigen a toda vela y con la corriente a favor, hacia los de la armada española envueltos en llamas, haciendo que la flota leve anclas, a toda prisa, para salir del fondeadero a mar abierto, la galeaza capitana y la nao “San Juan” de Sicilia, se apartan de aquel filipote (navío de dos palos, de popa redonda) y ninguno resulta dañado.


Al alba cesa el viento y la armada inglesa con 109 barcos aparece a la popa de la española a poco más de media legua. “La Real” se queda a la retaguardia, con Recalde y Leiva y las tres galeazas, el galeón “San Marcos” y la nave “San Juan” de Sicilia, de Diego Flores, estando los otros bajeles muy a sotavento, intercambiando disparos y ademán de abordaje tanto ingleses, como españoles. El duque de Media Sidonia avisó a los bajeles que navegaban delante que se mantuviesen a la orza, cerca de los bancos de arena de Zeelandia,. Por esta causa, los ingleses dejaron la persecución de la armada española, al irse sin remedio contra los bajíos en medio de un furioso mar. 


Tras un combate naval, los jefes de la flota deciden regresar a España ante el mal estado de los barcos y la falta de provisiones


A la noche siguiente, llama a consejo el duque de Medina Sidonia a Alonso de Leiva y a los demás capitanes generales para resolver que, se podía hacer, dado el estado de la armada y la falta de munición, tratándose lo conveniente en volver al canal de Inglaterra o hacer el viaje a España por el Norte. Se tenía aviso que, el duque de Parma, no podía salir a socorrerles. Todos fueron de la opinión de regresar a España, la armada estaba falta de tantas cosas y los navíos se hallaban hechos pedazos por la mucha resistencia que habían acumulado en los combates con los ingleses y al mar arbolado que tanto los había castigado.


El miércoles 10 de agosto se hace la armada a la vela, siendo seguida de cerca por la flota inglesa, navegando con viento favorable y mar gruesa. Para el 11 la escuadra, sigue su marcha con el mismo viento y al atardecer el enemigo vuelve con todas sus velas, sin la de Juan Aguines, con pequeños incidentes con la flota enemiga que no impide que siga navegando la española.


La falta de resolución del almirante impidió que los navíos hicieran frente al enemigo cuando todavía era posible 


El viernes 12, la flota inglesa retorna a sus puertos y el resto de los días la armada del duque de Medina Sidonia navega con el mismo viento hasta salir del canal de Noruega. Corriendo el 2 de septiembre, los restos de la armada de Felipe II, costea el Mar del Norte y los vientos les arrojan a la parte de Escocia y a las islas Orcadas. Un piloto inglés y otro holandés convencen al duque para que la flota navegue a unas 150 leguas para doblar el cabo de Clara y de Irlanda, para no perecer en las peligrosas costas.


Ordenan a la armada que les sigue, que si el tiempo en contra les apartase, se encaminasen hacia A Coruña, donde esperasen unos navíos a los otros.


La vía irlandesa 


Dentro del canal de San Jorge, entre Escocia e Irlanda, sobreviene un gran temporal que se traga más de 20 navíos. Recalde toma la vía de Irlanda y Alonso de Leiva, a su paso por el canal en su nao “la Rata” se va a pique y pasa a la galeaza de Girón, procurando llegar a Escocia, pero esta se hunde, sirviendo de ataúd a don Alonso, al conde de Paredes y Francisco Manrique, lo mismo aconteció a la nave de Diego Henríquez y al galeón “San Marcos”. Al puerto llegó Marcos de Arambuey, con siete navíos y tras él, Oquendo y Recalde, los cuales murieron, el primero en Santander y el segundo en A Coruña. El duque de Medina Sidonia, con el resto de la escuadra, dobló el cabo de Clara y llegó a España el 24 de Septiembre, enviando relación al rey Felipe II de lo acontecido.


Análisis del fracaso


El fracaso de esta armada tan importante para la época, se deba a haber elegido para su mando a una persona que no tenía las cualidades marinas para ello. Según las versiones de la época, tenía órdenes de no moverse una vez llegado al punto de reunión con el de Parma, para reunir allí toda la fuerza posible que permitiera el éxito de la misión. Entró en el canal sin saber a lo que iba y estuvo navegando por espacio de dos días, usando pocos ardides de guerra cuando descubrió a la flota enemiga, pudiendo con una parte de la armada hacerle frente y con la otra ganarle la vela y forzando a la lucha, ya que cuando pudo, no quiso dar el abordaje.


La enorme flota española que iba a invadir Inglaterra, castigada por las tormentas y los ataque ingleses, encuentra el desastre cuando el duque de Medina Sidonia ordena abandonar el Canal de La Mancha y rodear las islas británicas por el norte, de manera que solo unos pocos barcos encuentran refugio en A Coruña


También se le acusaba del mal consejo de no acudir en socorro de Pedro Valdés, aunque arriesgase toda su armada, ya que esto desanimó al resto de las tripulaciones, al decir de los presentes, que si no se va en socorro de aquel caballero, poco podían esperar los demás. Se le acusaba de su error de fondear en aguas de Calé, no estando seguro de que el duque de Parma, se uniría a él de un modo inmediato, causando la pérdida de la galeaza capitana, dos galeones y dos navíos. Además, tomó la resolución de volver a España, por la ruta más peligrosa, con tormentas continuas y una tripulación hambrienta. 


Se le achacó, que no dieran órdenes a la armada en el combate, ni buscó treta alguna para mejorar la lucha y defenderse del enemigo y sobre todo, en la noche que permaneció fondeado en la bahía de Calé, pues podían haber aprovechado la subida de la marea y atacar al enemigo con resolución. Los reinos de Castilla, habían servido para todos aquellos gastos de la Armada, con ocho millones de ducados y ahora había que mejorar las defensas y con ello nuevos gastos para salvaguardar la seguridad de las flotas de Indias. 

La Armada Invencible regresa al puerto coruñés tras una fatídica travesía