La población oceánica de la ciudad cayó un 33% en menos de diez años

El distrito 1 (Ciudad Vieja, Cantones, La Marina y Orzán) es donde más predominan los ciudadanos oceánicos | Javier alborés
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A Coruña es la ciudad donde nadie es forastero, pero en la última década se ha ido registrando un fenómeno curioso: mientras los ciudadanos nacidos en otros continentes aumentan en casi todas sus procedencias, el número de vecinos herculinos nacidos en Oceanía (a los que la estadística suma también los apátridas) ha caído un 33% en menos de una década.


Según los datos del Instituto Galego de Estatística (IGE) el número de habitantes de la ciudad con nacionalidad oceánica era de 70 en el año 2012. El pasado 2020, esta cifra había caído en un tercio, hasta los 47 personas con nacionalidades de ese continente.


Hace nueve años, los distritos preferidos para vivir por parte de estos vecinos eran el 1 (Ciudad Vieja, Los Cantones, La Marina y Orzán), el 2 (Monte Alto, Orillamar, Zalaeta, Matadero y Adormideras) y el 5 (Labañou, Os Rosales, Alfredo Vicenti y Manuel Murguía). Con los datos del pasado 2020, los distritos 1 y 2 son en los que más predominan.


En mayor o menor medida, en todos los distritos de la ciudad caen estos habitantes, salvo dos excepciones. En 2012, el distrito 6 (Agra do Orzán, As Conchiñas, Peruleiro y Calle Barcelona) contaba con seis vecinos oceánicos, aumentando a siete en 2020; y en el el 8 (Palavea, Pedralonga, Eirís y As Xubias) había solo uno, aumentando el pasado año hasta los dos.


Resto de nacionalidades

Desde el 2012 hasta el 2020, la población de nacionalidad extranjera en la ciudad herculina aumentó casi un 29%, al pasar de 25.609 habitantes hasta los 33.003.


Al igual que los oceánicos, los europeos también sufrieron un descenso en menos de diez años, en concreto, del 4,7%. En 2012 eran 7.356 habitantes procedentes de países de Europa, mientras que en 2020 bajaron a 7.012.


47 Vecinos de origen oceánico había en la ciudad durante el año 2020, según los datos del IGE


Por su parte, los vecinos procedentes de países americanos fueron los que más subieron, un 44.8%, desde los 15.476 habitantes de 2012, hasta los 22.410 del pasado año. Algo parecido ocurre con los ciudadanos asiáticos, que son un 41,5% más, al pasar de ser 759 en el año 2012, a ser 1.074 el pasado 2020.


Por último, los ciudadanos de origen africano subieron un 26,3%. En el año 2012, según los datos del instituto estadístico, eran 1.948, mientras que en 2020 eran 2.640.


Por otro lado, el total de población de origen español cayó en este tiempo un 2,7%, al pasar de 220.537 a los 214.601 habitantes del pasado 2020.  

La población oceánica de la ciudad cayó un 33% en menos de diez años