A los jueces del Supremo no les hace gracia gobernar

FOTO: La sede del Tribunal Supremo, donde se decidirá la vida social de los españoles | efe
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Parece que no le ha hecho mucho gracia al Tribunal Supremo la idea del Gobierno de dejar en sus manos la decisión de qué restricciones pueden imponer las comunidades cuando deje de estar en vigor el estado de alarma. Será quizá porque su trabajo no es gobernar. Un detalle que a lo mejor se le ha pasado por alto a los que creyeron haber encontrado la solución para evitar una responsabilidad que da la sensación de que nunca quisieron, a juzgar por la velocidad a la que se libraron de ella en cuanto tuvieron la menor ocasión. Es que decirle a la gente lo que no puede hacer no gusta. Sobre todo, cuando el panorama político está agitado y cualquier cosa puede restar votos.

A los jueces del Supremo no les hace gracia gobernar