Mayores en soledad

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En los últimos tiempos mucho es lo que se lleva trabajando a nivel de administraciones públicas y entidades de lo social en lo relativo al alarmante aumento de personas que viven solas.


Se buscan posibles soluciones a un problema que cada vez ofrece mayores datos sobre el aumento considerable del número de hogares en los que viven personas con edades superiores a los setenta años, y que lo hacen en soledad. Algo a tener muy en cuenta es lo que revela el Instituto Nacional de Estadística al reflejar que Galicia cuenta con 126.000 gallegos de más de 65 años que viven solos.


A la soledad de los mayores se pretende poner freno con iniciativas pioneras como la de la Xunta de Galicia para que los concellos, sobre todo los del rural donde se presenta el porcentaje mayor de personas que vive solas y muchas de ellas en unas condiciones nada recomendables para la edad que tienen, las pongan en práctica.


En ese sentido tenemos que recordar las palabras del presidente de la Xunta de Galicia cuando se dirigía a responsables de entidades locales señalando que las administraciones municipales “son las que mejor conocen a sus vecinos que viven en soledad”. La iniciativa que ahora se pone en marcha persigue romper con el aislamiento en soledad que padecen muchos de nuestros mayores para lo que se proponen una serie de líneas estratégicas entre las que destaca todo lo relativo a la prevención y centrándose de forma muy especial en aspectos de tanta importancia y relevancia como las iniciativas que favorezcan las relaciones sociales y la participación social o cultural de las personas mayores en los entornos que le son más próximos y más cercanos. Se buscan los servicios y las integraciones que resulten mejores para poder desarrollar una vida que les arranque de la soledad en la que viven.


El sentimiento de soledad mantenido en el tiempo puede ser perjudicial para la salud, tanto física como mental. El sentimiento de soledad no deseada es uno de los grandes males que sufren las personas mayores que viven solas.


En todo el proceso se debe potenciar el acompañamiento y para ello somos conscientes que se debería contar con las entidades que trabajan en el campo de lo social que disponen de importantes equipos de voluntarios. Con su labor, que tan buena acogida y resultados tiene, ayudan mucho al colectivo de mayores a no sentirse tan solos.

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