Japón vuelve a declarar el estado de emergencia para intentar contener la cuarta ola

La policía y los bomberos tokiotas recuerdan a los más jóvenes que regresen antes a casa debido a la pandemia | EFE
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Japón declaró ayer un tercer estado de emergencia en Tokio, y otras tres prefecturas, para contener la cuarta ola de covid-19 que afecta al país cuando quedan exactamente tres meses para la inauguración de los Juegos Olímpicos.


La nueva alerta, que afecta al área capitalina, Osaka, Kioto y Hyogo, entrará en vigor mañana, y estará vigente hasta el 11 de mayo, anunció el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, que destacó la importancia de reducir el movimiento de gente de cara al periodo vacacional que comenzará la próxima semana.


“Si no hacemos nada, el ritmo ascendente de las infecciones se extenderá a todo el país, por eso hemos decidido declarar la emergencia otra vez”, dijo el jefe del Ejecutivo.


Medidas y peticiones

En el marco de la nueva alerta, las autoridades pidieron a bares y restaurantes que mantengan el adelanto del cierre a las 20.00 horas y que no sirvan alcohol, “porque la gente tiende a hablar alto y pasar más tiempo en estos locales, según los expertos”, explicó Suga.


El primer ministro nipón solicitó a la población que también se abstenga de beber en las calles o los parques, una práctica que se extendió en el país desde la entrada en vigor de restricciones por la pandemia.


“Para reducir el número de casos tenemos que restringir las posibilidades de que la gente entre en contacto”, señaló el primer ministro, que pidió a centros comerciales, parques temáticos y otras instalaciones recreativas como los cines que cierren temporalmente, y a los eventos deportivos que se celebren sin público.


Además instó a las empresas a promocionar el teletrabajo y a la ciudadanía a que se abstenga de salir de casa o viajar por el país, con el objetivo de reducir los desplazamientos en un 70%.


También prometió poner en marcha nuevos subsidios para “proteger el empleo”.


Suga destacó la necesidad de adoptar “medidas efectivas para atajar el aumento de casos en un corto período de tiempo”, ante la presión cada vez mayor que soportan los centros médicos. 

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