Andrés Suárez: “Tenemos poca memoria y los sanitarios son mi patria”

El cantautor, en una imagen de promoción
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Llevaba desde agosto sin estar en su tierra y solo pensaba en Galicia y en ver a su gente. El cantautor Andrés Suárez (Ferrol, 1983) está hoy en Fnac –12.00 horas– para presentar y firmar su libro “A través de los ojos”, una suerte de diario público que homenajea a la vida con diferentes miradas e historias “que tocan el corazón”.


¿Qué siente al volver a casa tras meses lejos de los suyos?

No hay palabras. Llevaba casi un año sin venir, pensando en Galicia, en mi gente, en mis amigos, pero soy un superviviente y me considero afortunado porque aquí estoy, escribiendo libros y canciones. Lo único que importa es la salud y yo me rodeé de muy buena gente y de las llamadas “marías” de la educación. Artes plásticas, música, educación física... eran las “marías” pero lo que nos salvó la vida fue la cultura.


Lleva todo este tiempo reivindicando que la cultura es segura. ¿Se ve un poco la luz al final del túnel en cuanto a actividad?

Se está viendo un poco, ojalá lluevan vacunas para todos cuanto antes. Deseo el bien para todos los sectores: hostelería, taxis, etc., pero es que las medidas de seguridad de la cultura y la cifra de contagios en este sector, cero, es alucinante.


Vivió esto más intensamente al ser su madre sanitaria y supongo que le hierve la sangre cuando alguien se queja de este sector.

Es que tenemos muy poca memoria. Yo pasé solo el confinamiento, en Torrelodones, y pensé que al salir íbamos a abrazarnos todos y que iba a haber un baby boom, pero lo que hay es gente partiéndose la cara en la calle y en las redes. Pedimos libertad pero la libertad de los sanitarios ¿qué? Llevan un año salvándonos la vida. Todos tenemos una patria y la mía son ellos.


¿Qué ha sacado de esto, además de “A través de los ojos”?

Sacar tiempo para lo que importa. Leí hace poco una entrevista a la gran Ana Belén que decía que de esto íbamos a salir más o menos los mismos: si uno es buena persona iba a salir buena persona y si uno es un hijo de puta lo iba a seguir siendo. Antes yo no tenía 30 minutos para lavar mi coche o para llamar a mi familia y preguntarles si llovía en Pantín o cómo estaba el mar en Cedeira. Y si no tienes tiempo para llamar a tu madre, háztelo mirar.


¿Ahora mismo en qué punto está: harto, esperanzado, eufórico...?

Hartos estamos todos y la esperanza se puede perder pero el humor nunca. Me niego. Mi madre, que lucha en primera fila, me enviaba memes en el confinamiento, me obligaba a reír, así que si ella lo hace, todos debemos tomarnos las cosas con humor.


Damos fe los que lo vimos participar en los directos de Perdomo y Touriñán en el confinamiento.

Son maravillosos, los quiero sin conocerlos porque en el momento de más oscuridad y más nervios me hicieron llorar de la risa. Yo esos días no sabía si mi madre iba a morir o si iba a volver a ver a mi hermano, perdona que sea tan dramático pero es la verdad. Me hacían olvidarme del pánico.


¿Cómo define el nuevo libro?

Es un diario público, cartas desde los ojos de mi entorno que nos recuerdan que estamos vivos y hay que ser agradecidos.


Andrés Suárez: “Tenemos poca memoria y los sanitarios son mi patria”