Los coruñeses confirman su lealtad a las tradiciones de Pascua

Los escaparates y vitrinas se llenaron de roscones y figuras de chocolate con motivo de la Pascua | Pedro Puig
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Los coruñeses confirmaron su lealtad a las tradiciones y, teniendo en cuenta las restricciones que exige la situación sanitaria, intentaron por todos os medios mantener las de Semana Santa.


Durante las últimas semanas, los escaparates de todas las confiterías de la ciudad cambiaron de colorido por los envoltorios de los Huevos de Pascua. En todo el mundo se vendieron estos días miles de figuras de chocolate con motivo del Domingo de Resurrección. Tan clásicas como las procesiones y bastante más golosas que los potajes de vigilia, son el principal reclamo gastronómica de las celebraciones que rodean la Pasión y Muerte de Cristo. Casi una necesidad en la mesa familiar después de la Cuaresma.


El huevo de chocolate tiene más de un siglo de vida y, aunque se siguen haciendo algunas concesiones a la modernidad, los pasteleros aseguran que, en cuestiones como esta, los coruñeses son “bastante tradicionales” y, aunque en la sorpresa interior prefieran elegir y se inclinen por los personajes animados preferidos de los niños, para el exterior quieren “el huevo de toda la vida”, que en muchos casos se elaboran con la misma receta e idénticos ingredientes y cantidades desde hace decenas de años.


Por eso, los huevos que venden en las confiterías tradicionales son diferentes, porque su chocolate no tiene nada que ver con los de los productos industriales.


En A Coruña, pocos son los padrinos que se pueden resistir a las peticiones de los más pequeños de la casa y, en este sentido, la crisis apenas se nota en jornadas como el Domingo de Pascua.


En cualquier caso, los roscones siguen siendo los “número uno” de los coruñeses, pero seguidos de cerca por los huevos y, desde hace algún tiempo, también por las monas, todo un símbolo en Cataluña.

Los coruñeses confirman su lealtad a las tradiciones de Pascua