La caída de cascotes de la muralla de San Carlos obliga a restringir el acceso a la zona

Una mujer camina por el paseo de O Parrote | quintana
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El desprendimiento de cascotes de la muralla del jardín de San Carlos, en el paseo de O Parrote, obligó a cortar la acera y la calzada del lugar en la mañana de ayer. Pasadas las 10.00 horas, las piedras se desprendieron del muro, en la zona del mirador y el escudo de la ciudad.


Allí se personó una patrulla de la Policía Local, cuyos agentes crearon un perímetro de seguridad que cortó un tramo de la acera y, de forma temporal durante la mañana, la calzada. También acudieron los Bomberos para sanear la parte dañada de la muralla, pero Patrimonio emitió una orden de que no se realizase ninguna intervención hasta que un técnico de este departamento decidiese las medidas que se tendrán que llevar a cabo para su reparación.


El proyecto de restauración del jardín de San Carlos está cada vez más cerca. Tras su paralización a principios del mes de octubre para resolver unas alegaciones que se presentaron, la Xunta concedió el permiso días después de que el Comité de Árbores Senlleiras asegurarse que los trabajos a realizar no suponían riesgos para veinte ejemplares de Ulmus x hollanica Mill, una especie protegida en Galicia y que se localiza en estos jardines.


Restauración urgente

Sobre la necesidad urgente de actuar, no solo en estas murallas, sino en todos los elementos que rodean al jardín de San Carlos, el historiador y arqueólogo, Felipe Senén, se muestra tajante. “No solo es la muralla, ahí hay un gran problema que es el de tratar las labras con epígrafes de las entradas del jardín y de las puertas del mar, tanto la de las Ánimas, la del Clavo y O Parrote). Si se comparan con hace diez años, se comprueba su erosión y su degradación. Es documentación histórica a la que todos acudimos y su estado es muy triste”, considera el historiador coruñés.

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