A las puertas de Cáritas

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Un año se ha cumplido desde que el presidente Pedro Sánchez decretó el estado de alarma, habida cuenta de la dramática situación en que España empezaba a estar inmersa, derivada del contagio exponencial del coronavirus. Los doce meses desde entonces transcurridos han dejado un balance aterrador: casi cien mil fallecidos, un colapso del PIB en 2020 del 11 por ciento, el cierre de unas 200.000 empresas, y un sentimiento de incertidumbre y vulnerabilidad para cuya recuperación necesitaremos unos cuantos años.


En estos días que corren, instituciones varias están haciendo sus respectivos análisis retrospectivos. En esta línea de trabajo, la ONG de la Iglesia católica para la acción caritativa y social ha presentado su informe “Cáritas, doce meses después”, en el que rinde detallada cuenta de las acciones llevadas a cabo desde marzo de 2020 por el conjunto de las setenta Cáritas diocesanas asentadas en nuestra geografía.

Como se puso de relieve en la presentación del documento, desde que comenzaron la crisis sanitaria y las restricciones a la movilidad, el empeoramiento de las condiciones de vida de la población se hizo sentir muy rápidamente en la red estatal de recursos y asistencia de la institución. Sólo en los primeros meses de la pandemia las demandas de ayuda recibidas se incrementaron un 57 por ciento.


En términos absolutos la crisis ha provocado que en torno a 500.000 personas haya llamado por primera vez a las puertas de la ONG católica o hayan acudido a ellas después de mucho tiempo sin haberlo necesitado. De hecho, una de cada tres (33 por ciento) ha sido nueva o hacía más de un año que no había acudido buscando ayuda.


El porcentaje de “primeras veces” se ha situado en el 26 por ciento del total; esto es, una de cada cuatro. Las prioridades se han centrado en familias vulnerables, mayores solos –de 7.000 se ha pasado a casi 11.000- y personas sin hogar, para las que se han creado trece nuevos centros.


El informe destaca también cómo más allá del compromiso de las personas voluntarias (80.000) y contratadas durante la pandemia, la respuesta a las necesidades habidas ha sido posible gracias a la movilización social y la “explosión de solidaridad” que desde el comienzo ha mostrado la sociedad española y que se ha traducido en el apoyo de 70.666 donantes, cuyas aportaciones han sumado 65 millones de euros. De estos fondos, 34,5 millones han procedido de 67.094 donantes particulares y 30,3 millones de un total de 3.572 empresas e instituciones.


Habrá que dejar, finalmente, constancia de que un poco lo mismo ha sucedido en otras instituciones de ayuda social que trabajan en nuestra ciudad, como Cocina Económica, Cruz Roja, Renacer, Padre Rubinos y Comité antisida Casco, que se han visto sometidas en este tiempo a una prueba de resistencia. Según la primera, setecientas familias coruñesas solicitaron ayuda durante el estado de alarma. 

A las puertas de Cáritas