Un mal día en la oficina para el Basquet Coruña

La baja por lesión de Zach Monaghan dejó a Gaizka Maiza como único base en las filas del conjunto que entrena Sergio García | lucentum alicante
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Tal vez porque ayer jugó de gris. O quizá porque faltaba Zach Monaghan. O simplemente porque esto es deporte y nadie está exento de tener un mal día. Sea por lo que sea, el Basquet Coruña ofreció en Alicante su peor cara de la temporada, una versión que en la primera mitad alcanzó el estatus de caricatura (85-60).


Los locales tampoco pudieron contar con su base titular, Pedro Llompart, y sin embargo lograron sacarse de encima una pesada losa de cuatro derrotas consecutivas.


Fue precisamente el sustituto del veterano ‘playmaker’ mallorquín el que encendió la mecha de la traca. Lo hizo con dos triples imposibles: el primero desde 8 metros y sobre la bocina de posesión; el segundo, en carrera y saltando hacia adelante. Después de este, Bilbao anotó bajo el aro y obligó a Sergio García a parar el encuentro con 15-8.


La llamada a filas se tradujo en mejoría defensiva, pero no correspondida al otro lado de la pista, donde se sucedieron los errores en lanzamientos más o menos cómodos. Aun así, suficiente para recortar el déficit a la mitad (21-17).


El arranque del segundo cuarto, con Peña al timón, anticipó el esperpento. El dominicano no es base. Y se notó: circulación lenta, falta de ideas y carencia de balones en el poste bajo a un McGhee que, además, en los pocos de que dispuso, se mostró muy blando, algo inusual en él.


Para completar el feo cuadro de 20 minutos para olvidar, el Alicante abusó en el rebote (20-8) del equipo que más rebotea de la LEB Oro. Sin argumentos ofensivos, el virus se contagió a la defensa. Y el Alicante se soltó el pelo con un parcial final de 9-1 que mandó el choque al descanso con un abismo de 16 puntos (46-30).

Ilusión óptica

El BC inició la segunda mitad anotando cuatro canastas seguidas, todas tras asistencia, forzando dos pérdidas y obligando a un tiro rival sobre la bocina (46-38). Baloncesto de calidad que, desgraciadamente, no resultaría ser más que una mera ilusión óptica.


El técnico local, Pedro Rivero, paró el choque. Y el Coruña que volvió al rectángulo fue el mismo de la primera parte. Pérdidas de balón, triples encajados y... la segunda antideportiva de Peña, que en el segundo cuarto ya había cometido una, también sobre Allen, quien con dos libres convertidos completó un parcial de 9-0. Cuatro puntos posteriores de Gjuroski, después de que Matulionis rompiese la sequía visitante, colocaron un duro 59-40.


Con Peña fuera del partido –expulsado por las dos antideportivas–, Sergio García hubo de recurrir a un alero, Badmus, para dirigir la nave en los descansos de Maiza. Una pirueta táctica, obligada, de la que, obviamente, no podía salir nada bueno. La distancia hasta el final del periodo se movió entre los 20 tantos y los 17 con que acabó (63-46) después de un triple esquinero de Javi Vega.


Los últimos diez minutos sobraron. No hubo el más mínimo atisbo de una reacción que las circunstancias habían convertido en utopía. La pesadilla creció hasta un máximo de 27 puntos (85-58). Borrón y a pensar ya en el compromiso de la próxima jornada, en Riazor contra el colista de Oro-Clasificación, el Almansa albaceteño. 

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