La Cultura sigue demostrando que es segura con el rescate de ideas y nuevas propuestas

Decenas de coches se acercaron al autocine junto al Coliseum | Javier Alborés
|

Por enésima vez toca decir eso de que la pandemia ha trastocado nuestra vida y le ha dado la vuelta, pero también toca decir de nuevo que la Cultura sigue demostrando que es segura, a través de las múltiples propuestas e ideas que van surgiendo para tratar de enriquecer y salvar a uno de los sectores más castigados por esta situación sanitaria.


Ayer le tocaba el turno a una propuesta que, aunque no es precisamente novedosa, sí que aporta la seguridad de evitar los contactos. Se trató de un autocine, que tuvo lugar en el aparcamiento inferior del Carrefour de Alfonso Molina, junto al Coliseum, aunque en un primer momento se planteaba la explanada de Riazor como el escenario, cambiado casi a última hora para poder realizar allí el nuevo cribado. La propuesta se pudo catalogar como éxito, ya que las invitaciones se agotaron con días de antelación.


La proyección, además, era un estreno, el de la nueva cinta del cineasta gallego Ignacio Vilar, “María Solinha”. Se trata de una reconstrucción de la historia de María Solinha, quien fue acusada de brujería y quemada por ese motivo por la Inquisición en el siglo XVII.


La propuesta contó buena acogida, ya que decenas de vehículos se acercaron hasta el recinto y sintonizaron el audio para poder seguir la película.


No se trata de una propuesta novedosa, pero la pandemia ha hecho que volvamos a ideas que prácticamente ya se habían desechado con nuestro ritmo y forma de vida previos a la pandemia. En otros países, e incluso en algunos lugares de España, la propuesta del autocine se ha transformado para organizar conciertos o actuaciones en vivo en grandes explanadas en las que concentrar a cientos de vehículos, sin necesidad de contacto social.


Seguridad

Hasta el momento, la cultura, por lo menos la que puede seguir programando, ha ido demostrando que es segura, ya sea con los aforos de los teatros reducidos, con las visitas guiadas a los museos o con el replanteamiento de algunas propuestas.


Algunas de las nuevas ideas fueron más reivindicativas, como los conciertos de Silvia Penide en escaparates que permitió verla actuar, pero no escucharla.


Los museos y galerías han dispuesto sus recursos en los peores momentos para ofrecer sus obras a los espectadores a través de la red, con visitas virtuales, conferencias o debates.


Pero incluso las grandes propuestas han demostrado ser posibles y seguras, como las programaciones habituales de los teatros Colón y Rosalía, con sus obras de teatro, conciertos y festivales; el Palacio de la Ópera y sus actuaciones en directo; los conciertos de la OSG en el Coliseum con su aforo adaptable; o la propuesta del festival Noroeste reducido del pasado verano, que finalmente no pudo acabar.

La Cultura sigue demostrando que es segura con el rescate de ideas y nuevas propuestas