Lacaton y Vassal, cinco obras para saber por qué han ganado el Pritzker

Vista de la Casa Latapie (1993), una de sus obras más significativas
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Renovar en vez de derribar, respetar edificaciones antiguas y generar grandes espacios para que sean las personas quienes decidan su uso: Anne Lacaton y Jean- Philippe Vassal, que acaban de ganar el Premio Pritzker 2021, considerado el Nobel de Arquitectura, han ido a contracorriente del dogma de la construcción de las últimas décadas.

Estas cinco obras sirven para adentrase en su universo.


Viviendas Sociales Grand Parc Burdeos (2017). 

El proyecto comenzó como una convocatoria pública para intervenir 530 viviendas sociales de alquiler del Ayuntamiento de Burdeos (suroeste de Francia). El objetivo, una vez descartada su demolición, era mejorar el aislamiento del edificio.


Los arquitectos construyeron una serie de terrazas en toda la fachada, cubiertas con un material transparente que, además de aislar el edificio, conseguía añadir unos veinte metros cuadrados de terraza al aire libre para cada vivienda. Mataron dos pájaros de un tiro: eficiencia energética y mejor habitabilidad.


El ayuntamiento se comprometió a no subir el alquiler, ellos a no pasarse ni un euro del presupuesto y a cada vecino le prometieron que no tendría que sufrir más de dos semanas de obras en cada piso. El proyecto se alzó con el Premio Mies Van der Rohe 2019.


"Hemos ido a lugares donde los edificios hubieran sido demolidos y conocimos gente, familias que estaban apegadas a su vivienda, incluso si la situación no era la mejor. La mayoría de las veces se oponen a la demolición porque desean quedarse en su vecindario. Es una cuestión de bondad ”, señala Vassal.



Centro de exposiciones FRAC (Dunquerque, Francia, 2015). 

El FRAC es un centro de arte contemporáneo ubicado junto al puerto de Dunquerque (norte de Francia). El edificio principal es un antiguo almacén de barcos de volumen inmenso y completamente vacío, parecido a la sala de Turbinas de la Tate.


En vez de acometer una renovación completa, Lacaton y Vassal lo dejaron intacto y construyeron al lado un edificio gemelo usando una estructura ligera, prefrabicada, semitransparente y bioclimática. El nuevo edificio se divide en pisos de espacio abierto, que pueden cambiar su morfología, según las necesidades de la programación.


Lacaton y Vassal, acostumbrados a exprimir cada euro, consiguieron que el presupuesto que supuestamente se iba a dedicar a rehabilitar un inmueble antiguo sirviera para dejarlo intacto, rindiendo homenaje a su personalidad, y crear un edificio completamente nuevo.


Casa Latapie (Floirac, Francia, 1993). 

Esta vivienda de uso particular en el suroeste de Francia fue una de las primeras que construyeron. Las limitaciones de presupuesto y uso de materiales innovadoras marcó el camino de gran parte de sus proyectos futuros.


La casa es un cubo, con una parte delantera cubierta por una lámina de cemento. En la zona trasera construyeron una especie de invernadero, también habitable, levantado con laminas de policarbonato transparente que mantiene la temperatura, es barato y deja pasar la luz. Todas las paredes que dan al exterior se pueden abrir o cerrar según el clima.


“Desde muy temprano, estudiamos los invernaderos de jardines botánicos con sus impresionantes plantas frágiles, su hermosa luz, transparencia, y su capacidad para transformar el clima exterior. Es una atmósfera y un sentimiento y estábamos interesados ??en traer esa delicadeza a nuestra arquitectura”, señala Lacaton.


Casa Cap Ferret (Cap Ferret, Francia, 1998). 

El terreno en el que se levanta esta vivienda era una de las últimas parcelas no con construidas que quedaban en la costa de la bahía de Arcachon (suroeste de Francia). El terreno estaba formado por una duna cubierta de madroños, mimosas y medio centenar de pinos.


¿Cómo preservar la duna y la vegetación? Para evitar la tala de pinos y acabar con vegetación a ras de suelo, los arquitectos elevaron la casa con una serie de pilares y, de paso, aprovecharon la vista al mar.

Todos los árboles del terreno se mantuvieron en pie y se integraron en la estructura de la vivienda, gracias a unos soportes especiales que se adaptan a su balanceo, su crecimiento y los mantienen en buen estado de salud.


Palais de Tokyo (2012, París). 

El centro de arte contemporáneo parisino abrió sus puertas a principios de los 2000. Lacaton y Vassal se encargaron de la restauración acometida en 2012.


Su objetivo era crea espacios voluminosos e inacabados que permitieran tanto a artistas como a comisarios intervenir, crear espacios a su gusto.


Con un exiguo presupuesto, los arquitectos apostaron por dejar a la vista las huellas del proceso de la restauración y los materiales en bruto. Su aspecto es más el de un piso "ocupa" que el del tradicional museo de paredes lisas y blancas dedicado a exposiciones. Su intervención consiguió sumar 20.000 metros cuadros. 

Lacaton y Vassal, cinco obras para saber por qué han ganado el Pritzker