La Policía identifica a cuatro okupas en un edificio de A Falperra

Los agentes de la Policía Nacional identificaron a los habitantes del edificio como paso previo para denunciarlos y desalojarlos | quintana
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Pasadas las nueve de la mañana de ayer, la autoridad judicial hizo acto de presencia en el número 20 de la calle del Doctor Fleming, en A Falperra, un edificio que lleva meses ocupado de forma irregular por un puñado de jóvenes. Estos se negaron a abandonar el edificio, así que cuatro fueron identificados, aunque se sospecha que un quinto se dio a la fuga por la parte de atrás. De esta manera, la constructora propietaria del inmueble podrá seguir el proceso de desalojo, que esperan que culmine en verano.


Hay que tener en cuenta que hace cerca de un año que estos okupas, inmigrantes magrebíes en situación irregular, okupan este edificio. Al revés que otro grupo que se había instalado en el edificio de enfrente, el número 19, los vecinos reconocen que nunca han tenido queja de ellos. El segundo grupo había provocado una ola de inseguridad en el barrio a base de intimidaciones, hurtos y robos con fuerza que había terminado cuando la Policía Nacional acudió a desalojarlos en octubre, provista de una orden del juzgado. No fueron muy lejos: acabaron en la calle Noia, donde los vecinos de Os Mallos denuncian ahora los mismos problemas que en su día aquejaron a los de A Falperra. Pero los del número 20 son mucho más pacíficos. “No me entero de nada”, asegura un vecino, que incluso afirma que desde que están ellos, no ha tenido que preocuparse de las ratas que antes rondaban por el edificio abandonado.


Cerrajero

En un principio, los okupas se negaron a abrir la puerta, pero la autoridad estaba acompañada de un cerrajero. Cuando este comenzó a manipular la puerta, los inmigrantes se resignaron a abrirla, y desde el portal trataron con los agentes. Se les intentó convencer de que abandonaran el edificio, pero se negaron, y también costó identificarles. Se sospecha que uno de ellos huyó por la parte de atrás, por los tejados aledaños, antes de enfrentarse a las autoridades, posiblemente porque pesaba sobre él una orden de expulsión del país.


De momento, los okupas podrán seguir viviendo allí. La mayoría subsisten gracias a las instituciones benéficas de la ciudad, como la Cocina Económica o Padre Rubinos. Muchos también han percibido el Risga en un momento u otro, pese a su condición irregular.



A pesar de que su conducta es mucho mejor que la de los ocupantes del número 19, los vecinos están deseando que se marchen. “La empresa va a rehabilitar ambos edificios”, comentó el presidente de la asociación de vecinos del barrio, Jaime Suárez. A Falperra lleva muchos años sintiéndose abandonada y los vecinos esperan que, entre el sector privado y la construcción del nuevo centro de salud en el viejo mercado, gane impulso. Y en esos planes los okupas no se incluyen. 


Los vecinos de Os Mallos denuncian reyertas en noia

Los residentes de Os Mallos denunciaron dos peleas en el cruce de la calle Noia con la de la Paz, irónicamente. Se trata de algunos de los mismos inmigrantes magrebíes que fueron expulsados de la calle del Doctor Fleming y que se apropiaron de un viejo edificio de dos plantas que se encuentra en ese mismo cruce. Sin embargo, todo indica que atraviesan problemas de convivencia: la primera pelea tuvo lugar a las dos de la madrugada y la segunda, poco antes de las doce del mediodía de ayer. En ambas salieron a relucir palos con los que se golpeaban y se perseguían. Ayer, uno de ellos salió corriendo por las escaleras de acceso de la casa ruinosa pero fue alcanzado y apaleado. Uno de los testigos asegura que uno de los agresores tenía un cuchillo, pero que no lo usaron. En todo caso, ambos incidentes fueron muy rápidos. Tanto, que la Policía llegó demasiado tarde como para detener a nadie. 

La Policía identifica a cuatro okupas en un edificio de A Falperra