La Marea reconoce que no es país para viejos

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HAY circos con tan mala suerte que les crecen los enanos. Incluso hablan de un caso en el que el enano creció tanto que acabó siendo el jugador más alto de la NBA –medía tres metros y medio o por ahí–, aunque también es verdad que lo trató el mismo médico que evitó que Messi sea hoy en día del tamaño de Pulgarcito. Hay otros circos en los que el jefe de pista anuncia el más difícil todavía y entonces el trapecista enlaza dos mortales con siete carpados y cuando va a estrellarse contra el suelo da un pinchacarneiro, se levanta con los brazos en cruz y el público llega al paroxismo. La Marea, nasía pa’ganá, no es un circo –aunque malabaristas tiene dabondo–, pero los enanos le crecen con tanto vigor como las hierbas en los jardines de A Coruña. Rosa Gallego, la María Pita de Hierro, recordó en el pleno que a los firmantes del manifiesto de apoyo a la Marea los han ido colocando a todos y la xente do común le contestó ayer toda alporizada que eso no es verdad, que muchos de ellos ya están jubilados. O sea, que si los coge con unos añitos menos habría pleno empleo. Desde luego, el que pensó la réplica a la portavoz popular no vale ni para taquillero del circo. FOTO: rosa gallego y xulio ferreiro | aec  

La Marea reconoce que no es país para viejos