Volver a nacer

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Debo reconocer que en mi alma de empresaria viaja de polizón otra de escritora y, hasta a veces, de poetisa. En cada cosa que veo puedo llegar a analizar su esencia y en las personas con las que tengo a bien o a mal toparme, suelo gozar de una extraña capacidad para leer sus entretelas sin que estas me sean mostradas.

La vida es un camino de piedras y rosas en el que nos va sucediendo un poco de todo, hasta llegar a ser alguien… Y, cuando digo alguien, no me refiero a gozar de una posición en la que nadie te tosa, sino en llegar a merecer ser considerado persona.

Hay gente que pasa por aquí y hay gente que vive aquí. En la mayoría de las ocasiones, somos lo que hemos aprendido, aquello que nuestra existencia ha tenido a bien regalarlos o robarnos y, todo esto, siempre aderezado con un poco de nuestro carácter en parte heredado y en parte formado. 

Mario Benedetti solía repetir que algunas cosas sucedidas en el pasado acababan por desaparecer, pero otras en las mismas circunstancias abrían una brecha al futuro que era absolutamente necesario rescatar.

Las malas experiencias, a veces son premios travestidos, oportunidades que la vida nos da para pensar, reinventar, ser y volver a hacer; en definitiva, para superarnos… Y un ser humano que no hace por mejorar como individuo aprendiendo de lo bueno y de lo malo vivido, es una persona descafeinada.

La enfermedad que ha arrasado la tierra nos ha castigado duramente y nos ha regalado sin excepción una enorme lección de humildad El mundo se ha parado sin preocuparse por ninguno de nosotros ni por nuestros venerados trabajos. Nos ha demostrado que podía seguir viviendo sin nuestra presencia y nos ha dado un toque de atención que, para los inteligentes, será inolvidable.

Y, ante este escenario dantesco, hay quien ha podido salvar los muebles, quien cree haber podido hacerlo, quien lo ha perdido todo y quien no ha perdido nada porque o nada tiene o todo lo debe y nada es de su pertenencia.

Sin embargo, sea cual sea el caso de cada cual, hay ante nosotros dos oportunidades, la primera la del respeto al planeta y la prevención; la segunda la de la reinvención profesional a la que muchos se van a ver abocados por necesidad o simple oportunidad.

De todo lo malo se puede y se debe aprender. Es tan necesario como recomendable. Solamente las personas que tengan ante sí la oportunidad de empezar algo de otro modo, tendrán algo que contar, o lo que es lo mismo, de aportar.

Esta servidora con pensamientos de persona más vivida, puede decirles sin temor al desacierto que no se aflijan si se sienten castigados. Si luchan, se atreven e inventan, saldrán adelante… y si no tienen la fortuna de comenzar una leyenda, tendrán algo que contar, lo cual no es poco, ya que en general se habla mucho y no se cuenta nada de interés.

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