Soltar lastre

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Cuando llega la marea, el mar se cabrea y la embarcación zozobra, hay que soltar lastre. Lo contaba este periódico, al contar las ausencias en Soutomaior: la ministra zamorano-pontevedresa que nos pide esperar sentados por el AVE; el alcalde de Ferrol que tiene muy buena voz y la oye hasta en sueños, la jueza de Pokémon; Diego Calvo, que también anda por ahí por culpa del teléfono, Corina Porro, que ya no vale y, contando entre los que no estaban, figura Cospedal que es general secretaria, pero que ya solo habla en diferido.
Y es que, amigos, sube la marea. Los hay que ya cuentan más de las nueve olas famosas que buscaban en A Lanzada, para traer al mundo a gallegos de bien. Ahora esa ola busca una ciudad sin corrupción ni desahucios. Libre de especulación y abierta a la mayoría ciudadana. Van a ir barrio por barrio pidiendo adhesiones y consejos. Quieren organizar una candidatura ciudadana al margen de siglas y nombres, pero abren la puerta a los ciudadanos con afiliación partidaria y a los vecinos sin ninguna adscripción política. Quieren sumar. Solo dejan al margen al PP y PSOE.
Así las cosas, con la marea subiendo, está claro que los que hoy gobiernan el barco quieran soltar lastre. De ahí, lo que les decía al principio. Y, hablando de barcos, la jueza quiere conocer qué hay de verdad y de mentira en las filtraciones de las que presumió el hermano de Paula Prado, que también la tienen “agochada” igual que el simpatizante del PP ferrolano que, según el señor Rey Varela, tenía que comerse el marrón en el ya celebre serial de los teléfonos y el estudio de las voces a través de una ciencia tan experimentada y dificultosa como es la fonometría (De Lara dixit).
Abran los ojos, pongan “la oreja” que ya se escuchan los tambores y se ve el humo: ¿aparecerá el fuego detrás de las obras del PP en su sede de Pontevedra? ¿Quiénes quedarán quemados? ¿Hundidos? Están tocados,
Y, volvemos a la marea: esta sube como la espuma cuando Fabra, el de Castellón, pide el indulto, pues presume de conducta merecedora para ello, oye y el toro Fabra, hoy presidente sustituto de Camps, tiene que responder ante el juez si facilitó –cuando era alcalde de Castellón– que Calatrava encareciese su proyecto, engordase la factura y… pelillos a la mar, que la marea no llegará tan lejos.

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