CUIDADO CON LO QUE ESCRIBES

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Comunicar algo de una forma eficiente muchas veces no es una tarea fácil. Estamos tan acostumbrados a la escritura que no nos damos cuenta de lo complejo que es redactar de una forma eficiente. Que aquello que ponemos sobre el papel se pueda entender sin equívocos no siempre resulta sencillo. Y sobre todo porque muchas veces no somos capaces de ponernos en la piel del público que recibe el mensaje, damos por sentado una serie de conocimientos o incluso que van a entender nuestras intenciones, que sabrán descifrar lo que subyace en nuestro texto. Tendemos a pensar que nuestras ideas están muy claras y nos sorprende que luego se nos malinterprete, se ponga el acento sobre aquello que para nosotros es trivial y se pase por alto nuestro principal propósito.
Y esto es algo que cada vez nos pasa más porque también cada vez más nos comunicamos por escrito. El auge de las redes sociales y de internet ha provocado que se escriba como nunca antes se había escrito. Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp, blogs… Nuestras vidas virtuales tienen un peso cada vez mayor y la inmensa mayoría de nuestros mensajes los hacemos de forma escrita. Luego vienen los malentendidos porque no comprenden que algo lo decimos en broma, de forma irónica. La culpa es siempre del chat, que no se entiende. La inmediatez que nos arrastra nos lleva casi a vomitar los textos sin pararnos ni una vez a leer lo que estamos escribiendo y después nos llevamos las manos a la cabeza.
Pero tranquilos, no se sientan demasiado culpables, porque esto nos pasa a todos. Incluso si somos un organismo internacional con un reputado prestigio como la OMS. Que menudo lío han montado con eso de que las carnes rojas y procesadas aumentaban el riesgo de cáncer. Una mala comunicación y la que se ha montado. Porque al final lo que contaba la OMS se sabía ya desde los años 70. Y por que al final el riesgo no significa la mismo para la OMS que para el común de los ciudadanos de a pie y realmente el índice de incidencia en la población es ínfimo si vamos a mirar las cifras. Una mala comunicación que ha hecho que la industria cárnica se haya visto amenazada, que ha creado alarma social y que en un par de meses nadie se acordará de ella. Lo malo es que la OMS parece especialista en meter la pata. ¿O ya no se acuerdan de la gripe A? 

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