YA LLEGA OTRA NAVIDAD

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Ya quedan poco más de diez días para que finalice el año, y si normalmente los meses van siendo equilibrados en fechas señaladas que se van repartiendo según las vacaciones, y los acontecimientos personales, en diciembre hay una saturación. La intensidad de cuatro semanas de este mes y una de enero imponen un ritmo frenético y unas obligaciones muy peculiares. Se empieza con la Inmaculada y la Constitución, decidiendo si toca puente o austeridad, pero como fuere la película, ahí está el encendido de luces, la obligada música de villancicos, la presión de la lotería, los anuncios por doquier, y la pregunta del millón: ¿Qué vamos hacer en Navidad y Fin de Año? Y se abre el abanico de posibilidades ¿Con tu familia o con la mía? Así empieza una carrera improvisada de situaciones, compras, comidas y todo lo que quiera añadirse que por mucha ilusión y sonrisa que se ponga, es agotador.
Es curioso como han ido cambiando las costumbres más tradicionales. Ya se han asentado totalmente el decorativo árbol navideño y Papá Noel, Fin de Año se ha comido al Año Nuevo y los Reyes Magos quedan relegados, eso si, con mucho cariño a una cuestión menor. Las rebajas de enero, ya se adelantan reconvertidas en descuentos especiales. Porque lo que realmente manda en la sociedad actual es el marketing y los mercados. Y así van colando catálogos, anuncios televisivos que imponen el ritmo y las reglas del juego.
El día 22 veremos cuantos bares de Antonio reparten premios y cuantos Manuel son los afortunados, no serán muchos, las posibilidades de acierto en la lotería son escasas. Pero el anuncio, un tanto lacrimógeno, es un ejemplo de solidaridad y de emociones de las que con frecuencia estamos tan escasos. Cada cual vivirá la Nochebuena como pueda, y con división de opiniones, unos con ilusión, y otros con nostalgia. Pero si algo falta en la mesa que no sean precisamente los afectos, que están a buen precio y mejor no dejarlos congelados. Deseos infinitos de que el nuevo año traiga ese pan bajo el brazo a tanta gente que lo necesita, trabajo, ayudas sociales, salud y solidaridad ante tanta marginación. Y los Reyes que descansen, ya nos han traído uno este año, no vaya a ser que se acostumbren.

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