El capuchoncito

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LA actividad vandálica se cebó estas fiestas de celebraciones de paz con el famoso capuchoncito. La estatua pedánea de la calle Real permanece en dependencias policiales arrestado o a buen recaudo para evitar que sea demonizado otra vez. Las autoridades municipales buscan la forma de anclar de forma perenne la conocida imagen al suelo de la rúa, incluso es posible que los madamases barajen esposarlo y someterlo a videovigilancia para que no vuelva a desplomarse, bien sea por su propio peso por la ayuda de un parroquiano. A la espera de su destino, y dada la forma en la que van programadas las iniciativas ferrolanas, es posible que el icono de la ciudad permanezca a la sombra mucho tiempo.

El capuchoncito