Y ahora, ¿qué?

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todo se ha consumido. Los temores más sórdidos y aventurados han completado una campaña liguera horrible, donde nada salió bien cuando al principio se auguraban los mejores horizontes. Pero el hombre propone y el destino dispone. Perder toda esperanza los que crucéis esta puerta.
Estaba escrito en el fronstipicio del infierno descrito por Dante en su “Divina Comedia”. Parece muy fácil el retorno pero equipos campeones y de grandes ciudades se mantienen en Segunda peso al paso del tiempo: Valladolid, Zaragoza, Cádiz, Recreativo, Oviedo, Santander, etc. y etc. Quedan viudos sobre el tálamo nupcial pues les sobra la mitad del lecho y les falta la mitad del alma.
¿Quién se hará cargo del futuro riazoreño enredado en deudas y que ha perdido la categoría? ¿Dónde encontrarán los dineros para hacer un equipo sólido y capaz de regresar lo antes posible a la mejor liga del mundo mundial? No basta con saber de economía y finanzas. Es necesario de toda necesidad una dirección firme y estable, que no le tiemble el pulso al cesar un nuevo “míster” o jugador.
Sabemos de la Sala Calvet de donde venimos y de la situación financiera de una ciudad que perdió algo más que la capitalidad. Con estas varas será muy difícil construir una cesta gloriosa. Menos mal que sobre el clamor de mil peñas se devolverá ciento por uno… Sin querer recordamos el viejo Riazor cuando un balón lanzado al mar suponía entrada gratuita al chaval que lograba rescatarlo…
Las viejas canciones que adornan las cintas de la guitarra. “Arriba los corazones que ha ganado el Deportivo, el rival más peligroso de la División de Honor y del doctor Celso Mariño”. “Muchachos del Deportivo hoy es nuestra tarde y vamos a ganar al Celta por ser un equipo de gran calidad...” Mientras quien contesta a la sibila ¿ y ahora, qué?

Y ahora, ¿qué?