Un tipo obediente y también con flor

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Menos mal que Ronaldo el gordo tiene un tono de piel un poco más oscuro que Sergio, porque si no, al peso, sería imposible saber quién es el presidente y quién el entrenador del Valladolid. Entre ambos y sus jugadores mantuvieron el sábado al Bernabéu lívido hasta el minuto 83, cuando Vinicius marcó de pura chiripa. Para entonces Solari, parece que también tiene flor,  ya había cumplido la orden de Florentino –“que siente a quien tenga que sentar”– y había mandado a Bale a la ducha. A ver las oportunidades que tiene de ser obediente, porque no parece fácil que el presidente permita que el galés se siga devaluando en el banquillo.

Un tipo obediente y también con flor