Contra los abusos

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Este mes se cumplen tres años de aquella sentencia del anterior presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán: “Solo se puede salir de la crisis trabajando más y ganando menos”, una frase que entonces conmocionó a los trabajadores, agitó las redes sociales y removió los cimientos de los sindicatos.
El hecho cierto es que las palabras de Díaz Ferrán se están cumpliendo en el proceso continuado de la devaluación interna de salarios en aras de la productividad y competitividad de la economía y, tanto lo de trabajar más, como los de cobrar menos –en 2014 seguirán congelados los salarios de los funcionarios– no tienen límite a la vista del deterioro de las condiciones de trabajo y de los bajos salarios que se están pagando en el mercado laboral.
Pero esto no ocurre solo en España. En Inglaterra la precariedad salarial debe ser escandalosa en algunos casos, porque a partir de este mes el Gobierno cambiará la legislación para poder publicar los nombres de los empresarios y de las compañías que no paguen el salario mínimo a sus trabajadores. Se trata de desenmascararlos y avergonzarlos ante la sociedad.
Jo Swinson, responsable de Relaciones Laborales del Departamento de Negocios, Innovación y Habilidades, justifica la medida  alegando que “pagar por debajo del salario mínimo es ilegal, los empresarios que mantengan esta práctica están incumpliendo la legislación”, y anuncia que la administración tomará acciones contundentes contra ellos. El Gobierno espera, dice Swinson, que dar a conocer a los incumplidores ponga freno a estas prácticas abusivas y disuada a otros empresarios que podían verse tentados a no pagar el salario mínimo.
Decía un internauta que en Inglaterra estas cosas funcionan y los empresarios que sean nombrados tendrán que hacer frente a la correspondiente sanción económica por infringir la ley y a consecuencias reputacionales, con posible boicot de la población a sus empresas, como ha sufrido alguna multinacional acusada de evadir impuestos.
¿Se podrá importar a España esta fórmula para parar a algunos empresarios desalmados que, amparados en la crisis y en el estado de necesidad de la gente, explotan a los trabajadores sobrecargando los horarios y esquilmándoles el sueldo?
En Inglaterra, apostillaba el internauta, no se juega con las leyes y con la dignidad de la gente y los sinvergüenzas no son tolerados de ninguna de las maneras. Aquí a veces se les aplaude. 

Contra los abusos