Permanente revisable

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Sé que lo progre es denostar este tipo de pena que a fecha de hoy forma parte del Código Penal. Sé también que no seguirle la corriente a los progres puede suponer que me llamen fascista, pero aquellos que me insulten han de saber que nunca renunciaré a decir lo que pienso, e incluso a intentar razonar mi posición. Me viene a la cabeza esa viñeta que corre por las redes en que se ve a un abuelo ante la tumba de su nieta violada y asesinada y con la que el anciano comparte el siguiente pensamiento: “Ay mi niña cuando oigo hablar de los derechos de los asesinos yo me pregunto donde están tus derechos”. 
Digo sí a la prisión permanente revisable y soy consciente de que esa no será la solución a los asesinatos que cometen terroristas, asesinos y violadores, pero estoy convencido de que las alimañas que generan tan inmenso dolor no deben tener la oportunidad de reincidir en sus ataques. La PPR ha de ser una herramienta más al servicio de la Justicia y para ser utilizada en los casos que, por su naturaleza, deben de apartar de la sociedad a sus ejecutores. 
En España hay cinco condenados a esta pena, han asesinado, desguazado o quemado a niños indefensos que en la mayoría de los casos eran sus hijos. Si les hacen ese daño a sus vástagos que no podrán hacerles a los nuestros. Dicen los progres que el Código Penal ya es el más duro de Europa y mienten, democracias como la alemana o la francesa incluyen en su Código Penal la cadena perpetua pero este dato lo omite la progresía. Hace unos días una diputada de Podemos tuvo una intervención muy aplaudida por la izquierda en contra de la PPR y eso la sitúa en las antípodas de mi posición, y no me extraña porque la misma diputada calificó al terrorista Otegi de hombre de paz lo cual hace evidente que esta señora y yo no compartimos el mismo sentido común. 
La educación ha de profundizar en la recuperación de las bondades humanas, pero aquí hay que aplicar aquello de “a Dios rogando y con el mazo dando”. Cuando se dice que la PPR no soluciona el problema se dice verdad, pero es cierto también que es el instrumento jurídico más útil para evitar reincidencias. Acaso los controles de alcoholemia ¿han acabado con los conductores borrachos?. Acaso los semáforos o los pasos de cebra ¿han eliminado las muertes por accidente o atropello en nuestras calles? Claro que no, pero estaremos de acuerdo en que sin esos elementos estaríamos mucho peor. 
Me temo que siempre habrá asesinos y violadores y sabemos también que una persona dispuesta a matar puede conseguir su objetivo, pero en nuestras manos está que los que ya tienen acreditada su maldad asesina no compartan espacios con nuestras familias, con nuestras hijas, con nuestras madres y hermanas y cumplan entre rejas la pena que se han ganado, hasta que un tribunal acredite la capacidad de reinserción del asesino. Y ojo a los progres cuando utilicen a Concepción Arenal para justificar su buenismo, que la lean bien, porque en sus libros dejó escrito: “A la hora de condenar a estos asesinos no hace falta tener madre, mujer, hijas o sobrinas, se han de tener, además, entrañas”. A las lágrimas, los lacitos, los dibujitos y los pececitos hay que acompañar con duras penas a los asesinos.

Permanente revisable