CONTROLAR A LOS JUECES

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Haciendo suya la paradoja volteriana que asegura que solo se pueden tomar en serio las cosas de las que uno se puede reír, Margallo, ministro en funciones le recordó a Pablo Iglesias que fue Cristóbal Colón, y no él (Pablo Iglesias), el primer “socialista radical”. El ministro que despacha guasa con gracia le puso al tanto de que Colón “cuando salió no sabía a dónde iba, cuando llegó no sabía dónde estaba y el viaje lo hizo con fondos públicos”. Iglesias se lo tomo respondió con ironía. La ironía delata inteligencia. Pero empezamos a descubrir al servicio de qué pone Iglesias su inteligencia. Y hay proyectos suyos que no tienen gracia.
Podemos, en su propuesta a modo de programa para pactar con el PSOE reclama la “adhesión de jueces y fiscales al programa del Gobierno del cambio”. Un compromiso que extiende a los miembros del Tribunal Constitucional y a los del CGPJ. Sorprende dicha propuesta visto que Podemos tiene a dos jueces sentados ya en el Congreso y es de suponer que a lo largo de su vida judicial han actuado con independencia respecto del poder político.
Mantener que la coordinación y designación de policías, jueces y fiscales encargados de combatir la corrupción “deberá producirse por consenso bajo la lógica de que los equipos de gobierno estarán compuestos por personas capaces, con diferentes sensibilidades políticas, pero comprometidas con el programa del Gobierno”, es tanto como acabar con la independencia judicial. Jueces y fiscales han calificando de “aberrante” semejante proyecto. Pese a ello, Podemos sólo ha matizado aspectos menores de una pretensión que a la luz del mandato constitucional resulta inadmisible. 

CONTROLAR A LOS JUECES