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Antes de pasar a glosar “la senda de los elefantes” de Juan Carlos I, permítanme que recuerde el historial médico del Rey de España. A saber: 1945: otitis; 1956: hepatitis; 1977: Herpes en la cara; 1981: lesiones en tórax, muslo, antebrazo izquierdo, ambas manos y nariz; 1983: fisura de pelvis; 1985: extirpación de una fibrosis; 1988: lesión leve en un ojo; 1989: accidente de esquí que le provocó diversas magulladuras y arañazos en la cara; 1991: operación de la rodilla derecha; 1995: fisura en la muñeca derecha; 2001: eliminación de varices; 2010: extirpación de un nódulo en el pulmón derecho; 2011: artroplastia. Consiste en sustituir la articulación desgastada del paciente; 2012: implantación de prótesis de cadera, cuyos componentes modulares de que consta son: cotillo, bola metálica y vástago femoral.

España se preocupa en alto grado por el estado físico de Su Majestad. En muchos casos, para desearle lo mejor. En algunos otros, para recordarle que el incidente/accidente tuvo lugar un 14 de abril, día en que los republicanos están de fiesta. Todo un síntoma. Hay también españoles que invitan al Rey a abandonar la presidencia de honor de una ONG que tiene por objeto proteger a los elefantes.

Llegados a este punto el españolito de a pie se hace varias preguntas: ¿es la reina católica practicante o ferviente y ortodoxa? ¿Bendijo con corrección y ética el cardenal Rouco el matrimonio del heredero Felipe con la divorciada Letizia? ¿No tendrá el Rey que buscar un nuevo Sabino para que le advierta que “no se tire, que hay cristales”?

Sepan ustedes, por otra parte, que la fractura de cadera es un problema frecuente en personas que superan los 70 años. Muchas veces no se sabe si la rotura en consecuencia de una caída o si ésta se produce por una rotura espontánea de un hueso que ya está debilitado.

En caso de fracturas polifragmentárias como la del Rey, en la que los fragmentos tienen difícil recuperación vascular y en que el paciente tiene artrosis, como sería este caso, la mejor opción es la prótesis de cadera, es decir, una articulación artificial de titanio y polietileno. Al año, el paciente ya está en condiciones de realizar su vida habitual. Hay quien hace deporte con una prótesis, pero lo lógico es no practicar los que son más violentos cuando el paciente ha sido sometido a una intervención de estas características. Ahora le espera más de una hora diaria de rehabilitación.

Prótesis como la que lleva el Rey raramente causan rechazo. Se llevan de por vida. Dicen los bromistas que hasta el simpático Dumbo ha derramado lágrimas por el incidente/accidente.

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