Colón gallego

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Así que por fin era gallego. Ahora se explican muchas cosas. El misterio de Colón, aun a falta de la prueba definitiva, ha quedado al descubierto. El genovés no era tal. Ni catalán, ni valenciano, mallorquín, portugués, judío, noruego, vasco... No, gallego. Y de Pontevedra, concretamente. Además, sorpresa, se trataba del mismísimo Pedro Madruga según un documentado estudio sacado a la luz recientemente, aunque la teoría fuese ya antigua. Una truculenta historia que no hace más que confirmar la proverbial imagen de indefinición que los gallegos tenemos por ahí.
Y ahora qué. Qué hacemos. ¿Lo llevamos al Panteón de Gallegos Ilustres, lo elevamos a los altares del nacionalismo o seguimos abominando del personaje? Lo que sí es seguro es que algunos arrimarán el ascua a su hispana sardina aduciendo que Galicia por fin ha aportado algún individuo de carácter a la gloria de España (además del enano con voz de vicetiple). Y ya la tenemos liada. Como cuando a un despistado se le ocurrió elegir como día de la Patria Galega el mismo en que ya se celebraba el patrón de las Españas con esa ensalada de mantillas, desfiles, obispos y todo eso. Bronca, claro. Entonces, algún manzanillo dijo que ni para ti ni para mí: que eso sería el día de Galicia. Y ahora tenemos tal potaje cada 25 de julio, que a ojos imparciales en Compostela en esa fecha no seremos muy diferentes de sunnies, chiíes y jariyíes dándose de leches discutiendo por quién fue el que ciscó aquel zurullo, si el primo o el concuñado del profeta.
Conque Pedro Madruga era Colón. O viceversa. Pero no podría subir a los altares galleguistas quien estuvo a partir un piñón con la usurpadora Isabel, a quien hizo grande. Aunque a aquel “portador de Cristo” le importase un bledo lo de la patria, la religión y demás zarandajas y fuese directamente a la manteca, que es por lo que se mueven normalmente los seres humanos.
Tampoco veo la estreleira en el blasón de este noble, -enemigo en su día de la bellaca, sí, pero noble al fin y al cabo- como se quiso ver en el de Pardo de Cela como héroe de la resistencia (éste sí liquidado por la infame). Sería como ver a Cristo blandir un AK-47 en el sermón de la montaña.
Colón, pontevedrés. Natural: quiso hacer carrera en la Corte. Sólo le faltó haberse hecho del Madrí. Tal cúmulo de trucos, artificios, bifurcaciones, dobles sentidos y silencios sólo podrían ir aparejados a un gallego. Un escurridizo Pedro Madruga pudo reinar en el mundo, pero acabó echando pestes contra la Católica, por tacaña y robaperas, y relegado al título de simple descubridor. Y ni eso siquiera, porque como es sabido antes de su viaje a las Indias Occidentales, aquello ya era una feria desde antiguo. Es el destino de quien entrega su danza a la vihuela de otros. Sólo por esto, efectivamente, Colón tuvo que ser gallego.

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