Dos semanas de clase y sin cerrar coles

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En Galicia ya llevamos dos semanas de clase, la mitad del plazo por el que muchos padres y profesores apostaron como el necesario para que cierren los colegios por la proliferación de casos de coronavirus. Y la verdad es que el panorama a estas alturas no es tan terrible: medio centenar de aulas cerradas, pero ningún centro educativo al borde de la clausura es mejor de lo que podíamos esperar. Sobre todo, porque por más entradas escalonadas, geles hidroalcohólicos y patios parcelados para mantener las burbujas, todos hemos visto cómo una vez que acaba el horario escolar los padres se olvidan de las medidas y sueltan a sus niños en parques y actividades varias. Y que pase lo que tenga que pasar. Por ahora están teniendo suerte, pero que nadie piense que se puede relajar –más– la rutina anticovid porque lo peor está por llegar de la mano de octubre, su frío y su gripe.

Dos semanas de clase y sin cerrar coles