Se trata de tu ciudad

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Reconozco que vivo estas elecciones municipales con un sentimiento extraño, por primera vez en muchos años, veo los toros desde la barrera. En otras citas siempre estuve activo y participando en la campaña con pasión porque así es como se vive el coruñesismo en el que milito desde mi infancia, en realidad desde que nací. Ese sentimiento de amor por mi ciudad no desaparece nunca, vive conmigo y está en mi ADN y por eso sufro con los disgustos que nos han dado los gobiernos municipales desde hace más de diez años y que nos han desdibujado como ciudad líder y referente en España y Europa. 

La ausencia de ese coruñesismo en el alma de nuestros últimos regidores ha supuesto la desnaturalización de una ciudad que siempre tuvo personalidad y a la que han tratado como un pueblo más, en un intento de vulgarizarnos e igualarnos por la parte baja del ranking. Perdimos músculo económico con la desaparición de nuestras instituciones financieras y con ello miles de empleos se fueron por el sumidero. Hoy solo Inditex, que no es poco, es nuestro referente y no quiero ni pensar lo que seria de La Coruña sin el gigante textil, por eso no puedo comprender los ataques que desde el gobierno de Ferreiro se hacen contra este generador de empleo y riqueza, muchas veces con el silencio cómplice de demasiadas voces que parecen resignadas a la decadencia. El bien que la multinacional le hace a nuestra ciudad es de tal envergadura que debiera ser un tema fuera del debate, protegido y defendido en aras al interés general. 

También se esfumó la referencia castrense, con la pérdida de la Brilat y la Capitanía General. Con ello, miles de familias se desplazaron hacia otras ciudades donde viven, comen, se visten y nutren las cajas del pequeño comercio. Ese pequeño comercio que se extingue y que era referente de calidad en las calles, ahora vacías, de la ciudad en la que nadie es forastero, que dejó escrito para siempre el que fue alcalde Sergio Peñamaría de Llano. Fenosa, la fábrica de armas, tabacos y un largo etc. de empresas que forman parte de nuestra historia, pero ya no de nuestro futuro. 

Por eso me esfuerzo en estudiar los programas de las formaciones que concurren a las elecciones y os pido que lo hagáis porque Marineda no puede soportar cuatro años más de paralización y mediocridad. No vale envolverse en banderas o atrincherarse en guerras que no son nuestras, es la hora de presentar modelos y proyectos de ciudad. Aquel que tenga contenidos que los muestre y los que solo vengan a buscarse un sueldo que se aparten. La gran Coruña que construyeron nuestros abuelos no se merece el trato recibido ni los desprecios que hemos aguantado como ciudad. 

Nuestro cosmopolitismo, nuestra idea de gran urbe, nuestros emprendedores que tanta riqueza crearon no se merecen una Coruña entristecida y superada por la resignación. Hoy es San Poncio, buen momento para pedirles que no se laven las manos, que el futuro de La Coruña es el nuestro y el de nuestros hijos, que nuestro voto sea útil para que esta pequeña-gran ciudad que amamos vuelva a brillar con luz propia, la de nuestro faro milenario. Esa es La Coruña que queremos. Hagámosla posible entre todos, con amor, compromiso y nuestro voto, no lo tires a la papelera.

Se trata de tu ciudad