El dilema

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ilema. Esta es la palabra que últimamente se escucha con relativa frecuencia. Niega el Gobierno en funciones y con él el PSOE que el dilema sea gobierno de coalición o elecciones. La elección del término es acertada, porque quienes lo esgrimen, al final siempre tienen razón. De acuerdo con la Academia de la Lengua el término dilema tiene la siguiente definición: “Argumento formado de dos proposiciones contrarias disyuntivamente, que, negada o concedida cualquiera de las dos, queda demostrado lo que se intenta probar”.
Sostienen los socialistas que el dilema entre gobierno de coalición o elecciones, no existe, no tiene por qué existir “porque hay otras posibilidades”. Negar que hay otras posibilidades, no tiene sentido. Claro que las hay. El asunto de fondo es que se deseen o que sean posibles. Vistos los acontecimientos, siempre condicionados por el espeso y poco respetuosos con los ciudadanos de quien hoy es presidente en funciones, esas otras posibilidades ni se desean, ni parecen posibles.
Si de verdad el Ejecutivo en funciones deseara transitar otras opciones que no fuera un acuerdo preferente con Podemos, ya está tardando en ofrecer una propuesta de acuerdo a Ciudadanos. Propuesta que podría incluir gobierno de coalición, objetivos concretos, pactos predeterminados, inversiones finalistas. Podrían hacerlo los socialistas si quieren que los ciudadanos se crean que el dilema es falso. Además, una oferta de este tipo pondría a Ciudadanos entre la espada y la pared, cosa que ahora no ocurre. De ahí que “culpar” al partido de Rivera de un adelanto electoral no ni justo ni razonable. Quien debe moverse es quien ha ganado las elecciones y ese y no otro es Sánchez. Como este camino no se quiere transitar, solo queda el dilema: o acuerdo con Podemos o elecciones. Queda una hipotética traca final en la que Podemos opte por facilitar la investidura y luego que Sánchez se las apañe. Un vía crucis para el gobierno pero que Moncloa no descarta.
Iglesias vive también su particular dilema: facilitar o no la investidura. Quiere volver a la investidura fallida y aceptar la propuesta socialista: una vicepresidencia social y tres ministerios. Lo descartaron y ahora lo ponen encima de la mesa de modo que si los socialistas los aceptarán “en horas”, habría gobierno. Los socialistas han retirado lo que ofrecieron. Quieren gobernar en solitario y para ello han elaborado 300 medidas que serían el programa que van a plantear a Podemos. 
Y así seguimos. Dando vueltas a una noria ya gastada, contemplando una estrategia de Sánchez que lo mismo le vale para intentar atraer a Podemos que para una campaña electoral y como todo son hipótesis, nadie en su sano juicio se atreve a aventurar cómo se solucionará el dilema. Lo que seguro es que el rey realizará una nueva ronda de contactos con los grupos políticos y será entonces cuando tengamos datos fiables de esta feria de vanidades en la que se ha convertido el que puede ser el segundo intento de investidura. Dilema o broma. Elijan ustedes.  

El dilema