Siempre me dices lo mismo

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Es el título de una celebrada  canción de una famosa zarzuela y vale  para resumir el pregón pronunciado por Feijóo anunciando en su cuarto mandato: mejorar la sanidad, la educación, las carreteras, todo lo que entra en sus obligaciones y que al repetirlo cada cuatro años prueba que están sin hacer. Ah, por cierto, una novedad: mejorar la atención a los enfermos mentales. O sea a nosotros, que nos tiene locos. Don Alberto es un superviviente: apadrinado por Romay Beccaria, Fraga, Álvarez Cascos y Rajoy hizo una carrera pegado a la política y echando balones fuera cuando era necesario. En el PP recogió los frutos de su antecesor y a la vez se desmarcó frecuentemente  del partido que le pagaba los carteles. Feijóo es de Feijóo y no le va mal. El asunto es como le va a los gallegos del común. 

Desde Europa apuran a que se haga la limpieza de la ría do Burgos para  las que tantas veces dieron pasta gansa y en más de na ocasión los cuartos se derivaron para otros destinos. Sobre eso, como tantas cosas, hay un silencio cómplice.

Desde aquí los sanitarios se han plantado docenas de veces por la falta de medios; criticado las ayudas a “la privada” y  la precariedad abusiva. Todo eso no se resuelve con “la esmola” de los malditos y criticados bonos. Ahora se va a mejorar. Sigue siendo la atención primaria la más castigada y no hablemos de la enseñanza donde la convocatoria de nuevas plazas son pocas y llegan tarde.  Por la cifra anunciada,  son claramente insuficientes. 

Su penúltimo invento –a la vez un anuncio de un futuro más grave– es además exportable y le añade la reforma de la ley de salud .Reconoce pues que hay que reformarla,  pero ni dice como ni anuncia un aumento del gasto, pues no explica cuanto y de donde saldrá el dinero necesario. 

Cuenta, seguramente, con la cuota parte del dinero de Europa para la reactivación económica y social. Hay que añadir que llevamos los gallegos años sin que se desarrolle un plan para mejorar el autogobierno a través de más competencias. 

Y así el señor Feijóo puede echar la culpa a Madrid de las deficiencias sobre asuntos que tenían que ser competencias propias. Seguramente cuando el presidente nos pinta una arcadia, un país de oro y miel se refiere a que en Galicia los ricos han batido récords al sumar a su patrimonio mil quinientos millones. Ahora, por favor, cuéntenos el número.

Siempre me dices lo mismo