TURRA QUE TURRA

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Aquello de Goebels de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad tiene una nueva variante y es que cuando se quiere algo, basta con insistir en ello hasta el aburrimiento para acabar consiguiéndolo por agotamiento.
Esta nueva técnica es también conocida como la “estrategia Mas” y, evidentemente, el president es uno de sus principales impulsores. Al fin y al cabo, a base de hablar de la consulta ya ha conseguido que hasta diputados del PP pidan, de hastiados que están, que Cataluña se independice de una vez y que, así, dejen de dar la murga.
Otro seguidor de la nueva doctrina es Fabián Picardo. Hasta la ONU se fue el jefe de los llanitos a asegurar que el Ejército español dispara contra los ciudadanos gibraltareños, que les quema las casas y hasta que hay invasiones policiales y militares.
No se sabe qué tipo de poción ingirió antes de semejantes declaraciones o, si tal vez, sus afirmaciones fueron fruto de un jet-lag mal digerido. El caso es que Picardo dijo eso y ahora andan los diplomáticos españoles intentando desmentir una absurda patraña y algún amigo de los alucinógenos pidiendo el número del suministrador del súbdito de la Gran Bretaña.
En este ránking de “turrones” también entran por méritos propios Montoro y De Guindos. El primero por insistir en que los sueldos suben (tal vez el suyo) y el segundo por abrazar cada micrófono que ve para aclararnos a todos que las cosas ya van bien (seguro que a él sí).
Y en la lista habría que incluir a muchos más. Por ejemplo, a Beiras, quien nos revela las arteras artimañas de la Audiencia Nacional para convertir a unos mozalbetes indignados en malvados terroristas colocabombas. A Besteiro, que no duda en pregonar la unidad del socialismo gallego mientras se agacha a recoger los cachitos que le quedan más cerca.
A Feijóo, que destaca inversiones que para el resto de los mortales son recortes. Incluso Vence, que recién situado al frente del Bloque, no duda en arrogarse la voluntad de esos millones de gallegos que no le votan y propugna vías para lograr una independencia de Galicia que muy pocos anhelan.
Por cierto, mención a parte merecen los que amparan sus declaraciones en los supuestos deseos “da veciñanza”...

TURRA QUE TURRA