Que tu voto sume

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El hecho de no tener carnet de ningún partido, te da una libertad de opinión que permite decir lo que uno piensa sin filtro y marcando como límite los principios que has labrado a lo largo de tu vida. No he dudado en tildar de esperpento estas cuartas elecciones en cuatro años, que, además de un dispendio, son el reflejo de muchos fracasos que ponen en duda, para muchos, la eficacia de la democracia. Solo los representantes de los partidos son responsables de esta situación y solo la ciudadanía es víctima y sufridora de sus consecuencias. 

Al fin y al cabo, los políticos siguen cobrando por no hacer su trabajo y sus partidos mantienen el reparto de subvenciones que pagamos todos. El hartazgo es tal que la demoscopia anuncia un altísimo índice de abstencionistas el 10 de noviembre lo que retratará el cabreo del electorado. El gesto será llamativo y comentado, pero será inútil. Aunque vote un millón de personas, los escaños se repartirán entre los partidos y se constituirá un nuevo Parlamento con su presidencia, sus diputados y sus asesores y que, se supone, elegirá un nuevo Poder Ejecutivo, con su presidente, sus ministros y sus asesores, estos no faltan nunca. 

La abstención es un poco aquello de “fastídiese mi sargento que no como el rancho”. Participo del cabreo generalizado que se respira en las calles, pero iré a votar con mi cabreo incorporado y lo haré porque no quiero que nadie decida por mi como rezaba la canción del referendo constitucional del 78. Eso sí, será un voto reflexivo y reflexionado a partes iguales y quiero que sea un voto que influya, que no acabe en una papelera perdido entre rencores y desaires. En esto la decisión va por provincias, todos sabemos que determinadas formaciones que recogen votos y no obtienen representación, pueden facilitar escaños a fuerzas contrarias a mis pensamientos, pero tampoco votaré a aquellos que roban mi voto y desaparecen, como hizo Ciudadanos en La Coruña, donde su diputada Marta Rivera prometió su amor a los coruñeses y le duró hasta que la hicieron consejera del Gobierno de Madrid, ahora nadie sabe ya quién es el o la diputada de Cs en La Coruña mientras la dirección naranja busca ya otro paracaidista para hacerlo diputado por esta circunscripción. 

La izquierda y la derecha tienen sus grandes partidos que o aprendieron la lección del multipartidismo y su ineficacia o están condenados a desaparecer en la irrelevancia. Para ello han de recuperar la empatía y mantener vivo el contacto con los ciudadanos para rearmarse. Actuar con prepotencia con la ciudadanía los aleja de la realidad y del poder. 

La política ha de recuperar a las personas de valía más allá de amiguismos y pandillas que copan los órganos de decisión de los partidos, aupando a obedientes mediocres y olvidando el talento y el mérito como ingredientes de un nuevo tiempo político en el que no tengan lugar los experimentos liderados por iluminados que nada aportan. Votaré para sumar y ganar un gobierno centrado en nuestros problemas reales, un gobierno con sentido de Estado y al que no le tiemble el pulso con aquellos que quieren romper España. El bipartidismo es imperfecto pero el multipartidismo se ha demostrado catastrófico. En nuestra mano está.

Que tu voto sume