BALTIMORE Y DIOS

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La gente de color de Baltimore (afro-americanos les llaman), se ha soliviantado un huevo contra la Policía, porque están hasta los mismos de que ésta, en lugar de entrenarse en el uso de sus armas reglamentarias con el tiro al blanco, practiquen el tiro al negro.
La verdad es que los últimos casos, visto cómo detienen al personal americano de raza negra (en todas las circunstancias desarmados) –primero disparar y luego preguntar–, no parecen muy acordes al cumplimiento de los derechos civiles del personal, aunque, eso sí, consiguen su detención inmediata.
Lo malo es que la detención es permanente, sin derecho a ser enjuiciados y, en su caso, condenados  sin  poder defenderse.
La solución al cabreo del personal es típica: Intervención de la Guardia Nacional, toque de queda durante una semana para “rebajar la tensión racial”, alguna declaración contra los violentos (la Policía no) y, luego, Dios dirá.

BALTIMORE Y DIOS