Buscan un pucherazo legal

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Ni más ni menos es lo que pretenden Rajoy y el PP que le da apoyo. Cambiar ahora la ley electoral vigente para la elección de alcaldes, que ha dado alternancia política a los distintos partidos, gobernando en mayoría, en minoría con acuerdos puntuales o con pactos estables, pero respetando las reglas del juego, es un atropello en toda regla. Parece que esta reforma va copar el calendario legislativo del nuevo periodo de sesiones, como si en las urgencias y necesidades de los ciudadanos ocupara el primer lugar de sus demandas y la decisión fuera un clamor popular. Pero no es así. De lo que no quieren hablar es de las necesidades reales, por eso el presidente, en el encuentro de Soutomair ante su parroquia, afirmó que quejarse de lo mal que van las cosas, es una moda. Y que el cambio electoral se hará sí, o sí.
¿Por qué precisamente ahora, para unas elecciones que van a ser en mayo? Podríamos pensar que ello es en aras al interés general, pero no; es un órdago a la democracia en beneficio del PP, que ve cómo peligran las alcaldías emblemáticas de grandes ciudades y no está dispuesto a consentirlo. Además, es conocido que la base electoral de las municipales es un gran soporte para ganar las elecciones generales, que justo son un año después. Han visto las orejas al lobo en las europeas y con su mayoría absoluta pasan el rodillo sin dudarlo ni un segundo.
No me merece la pena analizar si es o no conveniente una reforma electoral, que en su caso llevaría consigo otras reformas de regeneración democrática que sí son convenientes y necesarias, pero una ley de este calado necesita escuchar a los ciudadanos, mucho consenso y visión de conjunto entre los partidos políticos y no disfrazar de regeneración lo que es un burdo pucherazo.
Mal inicio para lo que parece ser una necesidad, como la reforma constitucional que por diversos motivos se lanza al aire por los partidos políticos para una nueva concepción del Estado. Incluso la UE recomienda no cambiar las leyes electorales si falta menos de un año para la votación. Tampoco parece importarles tal recomendación. Un empecinamiento que va en contra del sentir ciudadano, que cada vez reclama mas transparencia y menos imposiciones.

Buscan un pucherazo legal