Un caos que se va arreglando

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treinta y cinco kilómetros de atasco son muchos. Y más si los vehículos que colapsan las carreteras son camiones. Esto es lo que está pasando en el Reino Unido tras el cierre de la frontera con Francia y la obligatoriedad de que los transportistas se realicen un test antes de regresar al continente. Son miles los camioneros españoles que quedaron atrapados en esta lucha de egos entre Johnson y Macron, en la que ellos nada pierden y los profesionales lo pueden perder todo. Afortunadamente, la situación se está normalizando y poco a poco, los vehículos comienzan a llegar a Francia, aunque, por el momento, lo están haciendo a un ritmo demasiado lento como para pensar que el problema se pueda solucionar en un par de días. Los más optimistas creen que podrán tomar las uvas en sus casas. Otros, esperan al menos recibir a sus majestades mágicas de oriente. Ya veremos.

Un caos que se va arreglando