NOS TOMAN LA CABELLERA

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Entre los voceros del Gobierno y sus terminales mediáticas, el mensaje –la publicidad, que otra cosa es la verdad– dibuja un país de las maravillas que esconde al relojero loco, el conejo impertinente y solo destaca las mil maravillas de las que disfruta Alicia. Seguramente se refieren a la líder catalana de la gaviota, Alicia Sánchez Camacho, y sus comilitones que, ciertamente, viven como dios. Pero  ¿Y los ciudadanos? Ya decía Krahe que el presidente (entonces González) hablaba con “lengua de serpiente” y Cuervo Ingenuo ni le creía ni iba compartir la pipa de la paz.
Ahora éste presidente nos prometió alegría, confianza, prosperidad y no tocar las pensiones, la sanidad o la educación. Eran sus líneas rojas.
La única promesa que cumplió, como buen heredero de Fraga y sus mariachis franquistas, fue ahogar la ley de la memoria histórica que, aunque se ponga de perfil, le va a rebotar desde Argentina.
Pero es que en casa, y no hay manera de taparlo por muchos brotes verdes que quieran sembrar en el aire, la verdad les persigue: con Rajoy y en menos de una legislatura subieron los impuestos sesenta y cinco mil millones más que en todos los años de ZP y, al mismo tiempo, le entregaron a la banca treinta y seis mil millones, la misma cantidad que se le detrae a los servicios sociales. Tres millones de familias viven, con 307 euros al mes, en la miseria. Bajo esta política en lo que va de legislatura, cerraron 6.500 empresas; subieron los precios públicos, etc.
Y, además, nos toma la cabellera con afirmaciones como  “el copago del repago es una aportación reducida para salvar el sistema” o que “el tijeretazo en las pensiones es por el bien de los futuros pensionistas”, ya que los de hoy  morirán de hambre y después ¡todos calvos!
Montoro, sin ponerse colorado, dice que “suben los salarios” –y no se refiere al marido de Cospedal o a sus amigos los millonarios– y el Consejo de Europa acusa “las decisiones de Rajoy han socavado los derechos sociales”  y Eurostat nos coloca entre los países se destruyen más empleo y, al igual que Fraga, Rajoy “nos vende” en Japón, pues somos “baratos y sumisos”. O sea: habla con lengua de serpiente y nos trata como sioux.
Nos toma la cabellera.

NOS TOMAN LA CABELLERA