Los salvajes de Santiago

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¡menudo ojo tiene Martiño “2.0” Noriega! Presentó a los miembros del colectivo okupa Escarnio e Maldizer como unos tipos cultísimos, educadísimos, auténticos filántropos que se desvivían por desasnar a los zotes y dinamizar el barrio –la Algalia–, vamos que eran unos caballeros ingleses, que, tras peregrinar a Santiago y dar el abrazo al apóstol, habían decidido ficar para sempre en Compostela. ¡La madre que los parió! Cómo lanzaban tornillos con tirachinas, cómo hacían volar botellas, cómo prendían fuego a los contenedores, cómo se manejaban con las bengalas. De caballeros ingleses tenían poco; de hooligans violentos, mucho. ¡Qué salvajes! Y para colmo salió a defenderlos Xan Duro –¡qué apellido más apropiado para el caso!–, concejal de Convivencia, nada más y nada menos que de Convivencia, que insistió en que su comportamiento fue siempre modélico... A este paso su departamento tendrá que pasar a denominarse de Convivencia Cavernícola, porque los okupas demostraron que, como mínimo, son parientes del eslabón perdido.

Los salvajes de Santiago