¿HAY ALGUIEN AHÍ?

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Es imposible hacer frente a las facturas de gas y electricidad. Imposible comprar los medicamentos recetados. Imposible encontrar trabajo. Imposible pagar la hipoteca. Imposible llegar a fin de mes. Estas son las conversaciones cotidianas en la cola del supermercado, de la farmacia o del encuentro casual. Es el día a día de miles de personas anónimas que cada vez hablan mas bajo, pierden el brillo de su mirada y caminan con la mente ausente buscando respuestas que no encuentran a sus problemas.

Pero la vida de cada persona no le preocupa a quien pudiera ayudar a resolverla: Qué la cúpula del FMI asuma su error al exigir austeridad y no fomentar crecimiento no va con ellos. Tampoco que Merkel y Rajoy en su encuentro en Chile ni casi cruzaran palabra. Ni que el día que se publica la EPA con unas cifras que paralizan, la ministra del ramo diga que no recibe lecciones de nadie. No le afecta al presidente de Galicia que a costa de los que no pueden comprar los medicamentos, presuma de reducir la factura farmacéutica. No le afecta a Montoro, que dice desconocer si el tesorero de su partido se benefició de la amnistía fiscal. Y así miles de ejemplos que dan la espalda a la realidad de una mayoría de ciudadanos que viven una tragedia.

Lo peor es que esto no tiene trazas de enderezarse y la cuesta de febrero se inicia con el anuncio de nuevo aumento en el copago de medicamentos, cuando además se conoce que de los más de cuatrocientos productos excluidos de financiación publica, un gran porcentaje ya incrementó su precio más de un 50%. Realmente a este ritmo se cumplirá el deseo del ministro japonés de Finanzas de que viejos y crónicos deben morir pronto porque son una rémora económica. Nuestro Gobierno es alumno aventajado. No hay ni una pizca de humanidad, claro que la verdad en ocasiones es obscena y en este caso lo es: quien tiene recursos paga medicamentos, pruebas médicas y no tiene lista de espera.

No se puede expulsar del país a la juventud que puede producir y dejar a su suerte jubilados o a punto de serlo, desertizando el futuro y la esperanza de España. No se puede seguir ni un día más con una reforma laboral que es una fábrica de despido barato y sin generar un puesto de trabajo. Salvar del abatimiento a quienes soportan la crisis es una emergencia nacional.

¿HAY ALGUIEN AHÍ?