NÚMEROS CANTAN

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¿Puede alguien explicarme el auténtico enigma que expongo a continuación? A finales de 2011 había en España 17,8 millones de personas que trabajaban. Hoy, un millón menos y el paro ha crecido en 631.000 españoles. Si voy más lejos es para echarse a temblar: la economía registra en estos momentos una tasa negativa de crecimiento interanual del 1,2%, el doble exactamente que cuando Mariano Rajoy (el hombre milagro: pelo negrísimo y barba nívea) llegó al poder. Así pues, ¿Proceden los gastos, los viva Cartagena, las “boutades” de Montoro, las esperanzas de De Guindos, las salidas de tono de Cospedal o el “mear fuera del orinal” de González Pons?
Todo lo contrario, porque cabe desmentir el topicazo de que este Gobierno que sufrimos es un buen administrador de los recursos públicos, toda vez que la deuda se incrementó en 218.000 millones en dos ejercicios hasta situarse en este momento en los 954.000 millones, lo que viene a significar casi el 94% del PIB. En consecuencia, esta cifra sideral representa 56.000 euros por familia, que es precisamente una cantidad que rebasa con mucho la media de ingresos anuales de los españoles.
No, los ingresos de Botín, ni tampoco los de la señora Cospedal. Dijo Rajoy: “No se pude gastar lo que no se tiene”. Y prometió reducir el déficit y la deuda. No cumplió nada. Ni tampoco su promesa de bajar impuestos. Al contrario: ha subido el IRPF, ha subido el IVA, ha subido el Impuesto de Sociedades, el de Bienes Inmuebles, el alcohol y el tabaco, amén de otros impuestos especiales y, para mayor inri, suprimió la desgravación por compra de vivienda. Entonces, ¿por qué coño tanto triunfalismo? ¿No será mejor jugar limpio con los españoles y admitir que hace muchas décadas que no estábamos tal mal? Menos becas, copago, más hambre, más impuestos, peor justicia, más fraude, más “urdangarines”. Vamos, la repanocha.

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