Perveso copago sanitario

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Parece que la salud, el bien más preciado que posee el ser humano, con las medidas adoptadas tanto por el gobierno de España, como por las autonomías de su mismo color político, está en la cuerda floja. Con la aplicación continuada de copagos, se rompe nuestro sistema nacional de salud que ya se financia con los impuestos que pagamos y que recauda hacienda. Ahora ser un enfermo crónico, tener una grave dolencia y hacer el tratamiento adecuado ya no es igual para todos, dependerá de si tiene o no recursos para hacer frente a ese injusto e insolidario copago con el que están gravando la enfermedad. Sin duda una inseguridad y una crueldad añadida a los pacientes.
Primero fue el copago en farmacias para trabajadores y pensionistas, al que se sumó la exclusión de cientos de fármacos que ahora hay que pagar en su totalidad. Pero no les  importan las consecuencias. Bien conocido es que muchas personas abandonan la medicación, toman la mitad, o como decía hace unos días una farmacéutica en una emisora de radio, hay personas que van a pedir una pastilla de paracetamol, porque no pueden pagar la caja.
Ahora tenemos encima el copago de dispensación hospitalaria, que afecta a las personas con patologías graves como cáncer, hepatitis C, esclerosis múltiple, artritis y otras dolencias.
Tratamientos en los que la finalidad disuasoria que alegan como razón de ahorro, es perversa y una burla a la inteligencia. No hay otra, o se curan o tienen mejor calidad de vida o abandonan toda esperanza. ¿Es que alguien puede hablar de abuso de gasto en estos casos?  Se trata de la vida y es miserable que alguien con pocos recursos no pueda pagarlo o tenga que detraerlo de sus necesidades básicas. Parece que el tercer copago por traslado en ambulancias, ortoprótesis o dietoterápia, de momento está reposando, pero llegará.
Si la enfermedad ya es una desgracia difícil de sobrellevar, estos hachazos acabaran con el sistema público de salud, con la investigación y con los principios de igualdad y solidaridad para dejarnos a los pies de los caballos  cuando mas vulnerables somos.  
Seguramente lo próximo será poner precio a un riñón o a un corazón, también privatizaran la ejemplar gestión de trasplantes, en aras de la austeridad.

Perveso copago sanitario