TODOS LE LLAMABAN FRAN

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En una semana de acontecimientos muy singulares, como la muerte de la duquesa con casi tantos títulos como millones, con la entrada en prisión de la tonadillera que fue durante años la viuda de España, con el desplante del líder político mas mediático a una tertulia televisiva  de gran audiencia. Es un recién llegado el que ocupa la silla vacía y deja con la boca abierta a los que reconocen que le vieron y a los que lo niegan, pero que han seguido su entrevista con fruición. Esa noche las redes sociales no daban abasto, los medios de comunicación le dedican grandes espacios y los comentarios en la calle pasan del es un embaucador, a preguntarse quién le dio alas y cobertura.
La historia empezó con el pequeño Nicolás, un joven espabilado al que fueron abriendo puertas por sus habilidades y locuacidad, para convertirse en un astuto e imaginativo conseguidor, que encarnaba diversos papeles según el escenario elegido para actuar y al que sus padrinos apoyaban sin profundizar, en las consecuencias. Ahora ya casi todos admiten que conocían a Francisco Nicolás que le habían visto muchas veces o que era habitual de ciertos actos o reuniones. Según se desprende de su entrevista, unas veces era uno de los pícaros que tan bien recoge nuestra literatura, otras rayaba el esperpento valleinclanesco, y con frecuencia era personaje de cómics como Mortadelo y Filemón o incluso la Pantera Rosa. Pese a todo, el hecho no es pasado, ha ocurrido en pleno siglo XXI y muchas preguntas aún están en el aire.
Si varias instituciones del Estado se han apresurado a negarlo tres veces como Judas, algo tiene que estar quemando en las conciencias por acción u omisión. ¿Quién le apadrinó? ¿Quiénes le facilitaron medios materiales o la entrada en ámbitos sensibles? ¿En manos de quién está la seguridad o cierta información? ¿Cuál era la función de un negociador de 20 años cuyo gran bagaje es presumir de sus hazañas y relaciones al más alto nivel? Cuánto hay de cierto y cuánto de ficción tardará en aclararse. Tampoco sabremos cómo irá el problema de Cataluña al quedarse sin un valioso interlocutor, pero de lo que no hay duda es de que la trama da para una buena película y mas de una novela.

TODOS LE LLAMABAN FRAN