Las bolsas, al son del petróleo

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La subida en un 10% del precio del petróleo en apenas unos días ha sido el acicate para que las bolsas tomaran impulso. El Ibex cerró una semana que venía aciaga y que al final logró remontar un 2% y la reconquista de los 8.700 puntos. Solo el viernes la subida fue del 3,3%, la mayor desde octubre. Cierto que los mensajes del presidente del BCE el jueves hicieron su parte, pero mínima. La subida de los índices en paralelo a su mensaje no duró mucho. Parece que Draghi, que se mostró dispuesto a revisar su política monetaria en marzo, ya no tiene el efecto que en otras ocasiones. Los mercados ya quieren actuaciones y no sólo declaraciones. Lo que sí preocupa y ocupa es la brusca bajada del precio del petróleo, hasta dónde puede llegar y sus consecuencias.
Hay que tener en cuenta que del precio del petróleo dependen muchas economías emergentes. Algunas están ya hundidas y otras empiezan a hacer aguas. Esta es la gran preocupación de los líderes mundiales y del FMI. La pregunta que se hacen es si la crisis de países productores del petróleo como Arabia Saudí o Venezuela y otros muchos acabará impactando en la economía global. En el caso de España, claro que nos favorece un petróleo barato. Nuestra factura se va a aligerar en unos 15.000 millones y el PIB sumará hasta 0,5%. Y esto es bueno. Sin embargo, piensen qué puede ocurrir si los productores y emergentes se vienen abajo, si su capacidad de compra se cae. Y qué les ocurrirá a nuestras empresas instaladas en esos países y que dependen en gran medida de la capacidad de consumo de sus ciudadanos.
Hablamos de telefonía, servicios bancarios y energía. O a las empresas que tienen proyectos en marcha o perspectivas de tenerlos. Nada es blanco o negro. La situación es más preocupante si cabe para España, porque la crisis podría ser historia este mismo año y factores externos pueden truncarla: el petróleo, las dudas sobre la banca portuguesa e italiana y, por supuesto, la inestabilidad política, que a día de hoy nadie sabe cuándo puede acabar, y el órdago golpista y rupturista de los independentistas catalanes. Hay que lograr cuanto antes un gobierno estable.

Las bolsas, al son del petróleo