LA INEVITABLE NAVIDAD

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Otra vez diciembre con el brillo de las luces de la calle y el apagado obligado en los hogares, con esos dilemas sobrevuela el espíritu navideño, claro que con este clima le cuesta anidar. No se dan las condiciones necesarias para que la alegría y el deseo de celebración se asienten en millones de familias agobiadas por salir adelante cada día. Es un espíritu un tanto perverso que obliga a enterrar recuerdos, a no planificar ilusiones y a una forzada y tímida alegría. Todo ha ido a un ritmo vertiginoso, el final del verano, y en un suspiro llega la inevitable Navidad. Es el comentario cotidiano.
Es cierto que tenemos unos previos curiosos, los anuncios en diversos medios de comunicación que en algunos casos son para declararlos de interés general. La mayoría son casi de consumo obligatorio y no ayudan mucho a digerir la recta final del año. En esta ocasión la ira ha caído sobre el de la lotería, tan rancio y sombrío que hasta da miedo. Será por eso de cotizar el 20% al fisco, así está de austera la diosa fortuna. Antes nos quedaba la salud, pero ahora hay que mirar el bolsillo, y para eso está el prosaico bombardeo de las aseguradoras que afirman cuidaran de nuestra vejez. De la Xunta de Galicia hay uno curioso: “Si tes unha idea emprende” claro que ya están emprendiendo, pero la huida hacia la emigración, aunque su cabeza estuviera repleta de magníficas ideas, no podrían realizarlas. Hay otro que dice mucho del desconocimiento del mundo agrario de Galicia, “monta un invernadoiro de frores e vendeas por internet”. Vamos que como dijo un paisano con mucha sorna, está el mercado para flores y además como es notorio, gran parte del rural gallego carece de internet, y el que lo tiene lo paga a precio de oro. Mucho humo pero de empleo nada de nada.
Como siempre en estos días y a pesar de las circunstancias y de los tópicos que vamos arrastrando, algo se mueve, las calles se llenan de gente, se anima el comercio y de una manera o de otra habrá un extraordinario, una sorpresa y muchas esperanzas. No es malo cumplir las tradiciones aunque cada cual lo haga a su manera por obligación o por propia voluntad. Hay algo barato y que da muchas alegrías, los afectos. Seamos muy generosos, no son un anuncio, son un valioso regalo.

LA INEVITABLE NAVIDAD